El pasado sábado, la Catedral de Valladolid fue escenario de un evento significativo para la comunidad religiosa local. Blanca Casado, conocida como la misionera del Valle Esgueva, fue consagrada como Virgen en el Orden de las Vírgenes. Este rito tuvo lugar a las 18:00 horas y marca a Blanca como la sexta mujer en alcanzar este estatus en la ciudad.

A esta ceremonia asistieron familiares y amigos que apoyaron su decisión y su compromiso de vida. Durante el ritual, el arzobispo Luis Argüello hizo preguntas a Blanca sobre su vocación, a las que respondió con firmeza, reafirmando su dedicación a Cristo y su propósito de vivir en estado de celibato.

Blanca forma parte de una tradición que data de las comunidades apostólicas, donde mujeres laicas asumían roles importantes en la evangelización. Desde la recuperación de esta práctica con el Concilio Vaticano II, ahora hay cerca de 500 vírgenes consagradas en toda España, seis de ellas en Valladolid. Esta renovación es vista como un paso importante para reforzar la presencia de mujeres en la vida de la Iglesia.

Su compromiso no solo se limita a la espiritualidad, sino que se manifiesta en sus acciones diarias. Blanca es enfermera y trabajadora social, lo que la conecta directamente con las necesidades de su comunidad. Ha trabajado en el hospital Río Hortega y colaborado en Cáritas, ofreciendo apoyo a quienes atraviesan dificultades económicas.

En su papel como agente pastoral, Blanca colabora con varias parroquias en el valle de Esgueva, donde ayuda a organizar celebraciones de la palabra. Su enfoque está en crear comunidad y animar a los feligreses a participar activamente en la vida parroquial. Es especialmente apreciada por su compromiso y dedicación en los pueblos cercanos.

Los vecinos la han recibido con agrado, destacando su labor en un ámbito en el que la presencia femenina es poco habitual. A menudo comparte su tiempo con grupos jóvenes, promoviendo actividades que abordan temas de fe y filosofía, lo que demuestra su intención de conectar con distintas generaciones.

Con esta consagración, el próximo paso para Blanca es continuar su labor en el valle de Esgueva, donde su compromiso con la comunidad se espera que crezca. Con el respaldo del párroco José María Ortega y el apoyo de sus amigos y familiares, su nuevo rol se perfila como una oportunidad para impactar de manera aún más significativa en la comunidad local.

por redaccion