La Diputación invierte casi 300.000 euros para restaurar el Museo de Bellas Artes de Vitoria en su 110 aniversario

El Palacio Augustín-Zulueta, que alberga el Museo de Bellas Artes de Álava, afronta una intervención integral de restauración tras años de deterioro en sus fachadas, cubiertas y sótanos. La actuación, con un presupuesto de 286.926 euros, busca devolver el esplendor a uno de los edificios más emblemáticos de Vitoria-Gasteiz.

La Diputación invierte casi 300.000 euros para restaurar el Museo de Bellas Artes de Vitoria en su 110 aniversario

Algas, líquenes, mohos y excrementos de aves se han ido acumulando en las cornisas, los pináculos y los balaustres del edificio, construido en piedra arenisca de Fontecha, un material protegido por el Gobierno vasco desde 2003 que exige una intervención especialmente delicada.

La Diputación Foral de Álava busca ya empresa adjudicataria para ejecutar los trabajos. La limpieza de las fachadas se realizará de forma manual, con cepillo y biocida, prestando especial atención a las cornisas de todos los niveles y a los ornamentos de las cuatro fachadas. Para retirar los excrementos de aves se emplearán métodos en seco como brochas y espátulas, además de agua o alcohol. Tras la limpieza, se instalarán geles y pinchos repelentes para evitar que las aves vuelvan a dañar la piedra.

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Una de las actuaciones más destacadas será la sustitución de las carpinterías exteriores. Las nuevas ventanas, fabricadas en madera de pino laminado, incorporarán vidrios con láminas de protección solar capaces de rechazar hasta el 88% de la energía solar, lo que protegerá los pigmentos de los cuadros expuestos en las salas.

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En el sótano se abordarán las humedades crónicas del edificio mediante morteros de cal aérea y pinturas transpirables. Además, se renovará la red de evacuación bajo el jardín con arquetas estancas y se rehabilitarán los colectores, utilizando métodos que minimicen el impacto sobre las raíces del arbolado histórico del entorno.

El exterior también recibirá mejoras: bancos lijados y barnizados, nueva iluminación con tecnología LED y la impermeabilización del muro de piedra trasdosado para frenar las filtraciones que afectan a las salas de exposición.

Todo ello sin cerrar el museo al público. La empresa adjudicataria deberá instalar barreras físicas y sistemas de aspiración localizada para garantizar que las obras no afecten a las valiosas piezas de arte albergadas en su interior. Las tareas podrán incluso paralizarse si se detecta el menor riesgo para el patrimonio.

Un reto mayúsculo para un edificio que este año cumple 110 años y que, con esta intervención, aspira a encarar el futuro con la misma dignidad con la que lleva más de un siglo presidiendo la vida cultural de Vitoria.