La empresa Marsave, concesionaria del servicio de socorrismo en numerosas playas de Menorca, ha salido en defensa de su plantilla tras conocerse que el 42,2 por ciento de su personal no pudo acreditar el carné profesional durante una inspección reciente. La compañía asegura que todos sus socorristas cuentan con titulación en salvamento acuático y rechaza que los datos difundidos reflejen la realidad del servicio.

Según Marsave, el hecho de que un trabajador no pueda mostrar físicamente el carné durante un control no significa que carezca de formación ni que no esté inscrito en el registro de la Comunidad Autónoma. La empresa subraya que algunos profesionales pueden tener su solicitud en tramitación, y que equiparar esa situación administrativa con una falta de conocimientos supone, a su juicio, una interpretación incorrecta de los hechos.
La polémica, sin embargo, no se detiene ahí. Varios miembros de la propia plantilla han denunciado lo que califican de «negligencia» en la contratación de compañeros sin la habilitación requerida. Marsave responde exigiendo «hechos probados» y defendiendo la capacidad de sus equipos, que este verano han atendido emergencias en condiciones que describe como «muy exigentes».
Mientras tanto, la Dirección General de Emergencias ha puesto en marcha una tercera ronda de visitas técnicas a las playas de la isla. Las inspecciones llegan con septiembre ya comenzado, una época en la que el número de socorristas en activo empieza a reducirse, lo que añade presión sobre una situación ya delicada.
Los ayuntamientos de Menorca han reclamado desde el lunes a Marsave la documentación del personal contratado en sus respectivos municipios, información que la empresa va entregando de forma gradual.
El episodio más grave de la semana se produjo en la playa de Son Saura, en Ciutadella, donde Emergencias levantó acta por no contar con los dos socorristas que exige el contrato. Ese mismo día también faltó personal en Cala en Turqueta y Cala Blanca. En Son Saura, se destinó la embarcación de rescate como refuerzo para el único socorrista presente, pero la embarcación acabó abandonando la zona.
El Ayuntamiento de Ciutadella lleva un registro de los servicios no prestados para descontarlos económicamente del contrato con la empresa.
La situación pone de relieve las tensiones acumuladas durante todo el verano en torno a la gestión del socorrismo en las playas menorquinas, con una empresa que defiende su trabajo y unas administraciones que exigen garantías reales para la seguridad de los bañistas.
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