Los servicios de Emergencias de Ávila lanzaron el pasado sábado un llamamiento a la ciudadanía para que aporte productos de higiene y alimentos infantiles destinados a las personas que han tenido que abandonar sus hogares a causa del incendio forestal declarado en Burgohondo.

La Escuela de Policía de Ávila acoge a los evacuados por el incendio de Burgohondo y pide pañales y potitos con urgencia

Las instalaciones de la Escuela Nacional de Policía, en la capital abulense, se han convertido en el punto de acogida para los vecinos y vecinas desplazados por el fuego, que ha obligado a evacuar numerosas localidades y urbanizaciones del sur de la provincia durante los últimos días.

A través de la red social X, Emergencias Ávila detalló qué productos son los más necesarios en este momento: potitos, pañales tanto para bebés como para adultos y empapadores. Todos ellos pueden entregarse directamente en la entrada de las instalaciones de la Escuela Nacional de Policía.

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El mensaje también aclaró que, en este momento, no es necesario aportar agua ni papel higiénico, con el fin de que los recursos lleguen donde realmente se necesitan y no se acumulen materiales que ya están cubiertos.

Para quienes deseen sumarse y colaborar de forma más directa como voluntarios, las autoridades han informado de que se tomarán los datos de contacto de todas las personas que se presenten a ofrecer su ayuda. De este modo, solo se les avisará si surge la necesidad real de contar con su colaboración, evitando así una concentración innecesaria de personas en el lugar.

El incendio de Burgohondo, que continúa activo y requiere importantes medios de extinción, ha generado una cadena de solidaridad entre los habitantes de Ávila y sus alrededores. Vecinos, comercios y particulares han respondido al llamamiento con rapidez, acercando productos a las instalaciones habilitadas para los evacuados.

Las labores para controlar el fuego siguen en marcha en el valle del Tiétar y sus alrededores, una zona que ha quedado gravemente afectada por las llamas en pleno corazón del verano. Mientras tanto, quienes han tenido que dejar sus casas atrás encuentran en la Escuela de Policía un refugio donde cubrir sus necesidades más básicas gracias, también, a la generosidad de muchos abulenses.