El festival LINK arrancó este sábado en la histórica fábrica de armas de La Vega con largas filas desde primera hora de la mañana y una respuesta del público que superó todas las expectativas. Tras las intensas lluvias del jueves que obligaron a retrasar la inauguración oficial, los ovetenses no dudaron en acercarse en cuanto se abrieron las puertas.

A las diez de la mañana ya se formaban colas para recoger los tickets de acceso a las distintas salas y experiencias. La propuesta más demandada fue la de realidad extendida, donde el artista Carles Castaño sumerge al visitante en una realidad mixta que mezcla el entorno físico con imágenes virtuales proyectadas a través de gafas especiales.
La experiencia lleva a los usuarios por escenarios tan cotidianos como la búsqueda de un piso de alquiler o tan perturbadores como una intervención en quirófanos clandestinos. El propio Castaño define su obra como «algo distópica», una crítica directa a «los tecnócratas que controlan un poco nuestro futuro». Los visitantes podían permanecer en el entorno entre media hora y una hora, y la mayoría salía visiblemente impresionada.
A pocos metros, la joven artista asturiana Alba Matilla presentaba su trabajo entre lágrimas de emoción. «Siempre he venido como espectadora y poder mostrar mi arte aquí es increíble», confesó. Su instalación muestra en una pantalla gigante espacios industriales en 3D en vías de desaparición, entre ellos La Vega, contrastados con un mundo oscuro y abstracto. Para el sonido, Matilla colaboró con el Museo del Ferrocarril y grabó el ruido real de una locomotora que solo encienden en días festivos.
El recorrido se completa con Figures, una instalación audiovisual del colectivo francés Scale. Cuarenta y ocho tablones dispuestos en una sucesión aparentemente inestable generan una hipnótica sensación de movimiento a través de la luz, el color y el sonido. Varios visitantes describieron la experiencia como un momento de calma y desconexión total.
Las reacciones del público fueron unánimemente positivas. Familias, jóvenes y visitantes de paso coincidieron en que La Vega, con su carga histórica, se convierte en el escenario ideal para este tipo de propuestas. Muchos afirmaron que volverán antes de que concluya el festival.
El LINK consolida así su apuesta por convertir Oviedo en un referente cultural del arte interactivo y la tecnología, devolviendo vida a uno de los espacios más emblemáticos de la ciudad.
Más noticias de Oviedo
Basura en la puerta del prerrománico: el PSOE exige al gobierno de Canteli que limpie el acceso peatonal al Naranco
Basura a los pies del Naranco: el desbroce deja al descubierto un vertedero improvisado en plena ruta patrimonial de Oviedo
El festival Parees transforma Oviedo en lienzo: tres nuevos murales nacidos de la memoria vecinal