La diosa más célebre de Madrid se somete este verano a una restauración en profundidad que sacará a la luz siglos de historia, calima sahariana y una grieta que lleva décadas vigilada por los técnicos.

La Fuente de Cibeles abre sus andamios al público mientras recupera su esplendor tras décadas de deterioro

La Fuente de Cibeles, uno de los símbolos más reconocibles de la capital, ha iniciado un proceso de restauración que se extenderá durante cinco meses. Los trabajos, impulsados por el Ayuntamiento de Madrid, van mucho más allá de una simple limpieza: los especialistas han detectado una acumulación de daños que afecta tanto a la superficie del mármol como a la estructura interna del conjunto escultórico.

El tono oscuro que presenta la fuente no es solo culpa del tráfico. Según explica Elena Hernando, directora general de Patrimonio Cultural y Paisaje Urbano, el mármol de Montesclaros con el que están tallados la diosa, el carro y los leones acumula desde hace años polvo procedente de las calimas del Sáhara. Con el tiempo, ese sedimento atrapa contaminación y humedad, formando una costra que oscurece progresivamente la piedra.

Entre los hallazgos más llamativos destaca una grieta que cruza el pecho de la diosa desde el hombro. Lejos de ser reciente, los técnicos llevan décadas controlando su evolución. Esta restauración permitirá intervenir de nuevo sobre ella para garantizar la estabilidad de la figura.

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Los estudios previos también han revelado una ligera desviación estructural del monumento. Aunque el desplazamiento es mínimo, de apenas unos milímetros, los trabajos aprovecharán la ocasión para corregirlo y evitar que un problema pequeño acabe convirtiéndose en uno mayor.

La restauración está permitiendo además redescubrir detalles poco conocidos de la fuente. Por ejemplo, los dos amorcillos situados en la parte trasera no formaban parte del proyecto original de Ventura Rodríguez. Fueron incorporados en 1894 para sustituir a un oso y un dragón diseñados por Juan de Villanueva, que desaparecieron tras deteriorarse.

Lo más especial de esta intervención es que los madrileños podrán vivirla desde dentro. A través del programa municipal Abierto por Restauración, el Ayuntamiento organiza visitas gratuitas al andamio instalado alrededor de la fuente, con reserva previa disponible desde el 23 de julio. En total se habilitarán 176 visitas y 2.640 plazas durante los cinco meses que duren las obras.

Cuando los trabajos concluyan, Cibeles volverá a presidir su plaza con imagen renovada, pero sin borrar las huellas de casi dos siglos y medio de historia compartida con la ciudad.