La Gimnástica Segoviana, un equipo con un rendimiento irregular en la Segunda RFEF, se enfrenta a un complicado escenario: su máximo goleador, Ivo, ha anotado solo tres goles en 812 minutos de juego. Este dato refleja la falta de eficacia ofensiva del equipo en un momento clave de la temporada, donde una mejora en la contundencia podría ser decisiva para sus aspiraciones.

Desde la llegada del entrenador Joaquín Gómez, acto celebrado en noviembre, el equipo ha mantenido un promedio de apenas 1,19 goles por partido. A pesar de haber jugado 21 encuentros, no solo falta un referente goleador, sino que Ivo, quien ha sido más suplente que titular, presenta un promedio de un gol cada 270 minutos, situación que evidencia una problemática mayor en el ataque del equipo, que no ha logrado adaptarse a las exigencias de la competición.
La escuadra se encuentra actualmente empatada en goles con otros tres jugadores dentro del equipo, mientras que en la competición, hay 29 futbolistas en otros clubes que han superado la cifra de cuatro tantos. Esto pone de manifiesto la escasez de talento ofensivo que ha caracterizado a la Gimnástica, que, a pesar de estar en posiciones de playoff, muestra un déficit notable en su capacidad de marcar.
La carencia de goles se ha vuelto más evidente en los partidos recientes. En los últimos nueve encuentros, el equipo no ha anotado en tres de ellos y solo ha logrado marcar cinco goles en los seis restantes. Esta baja producción ofensiva ha limitado a la Gimnástica a conseguir solo cinco puntos en esos partidos, un dato donde resalta la victoria reciente ante el Sámano, que fue por 0-1.
El estado actual del equipo refleja la necesidad de mejorar en la ofensiva. Aunque la defensa ha sido la prioridad del técnico, el ataque sigue siendo un aspecto a resolver. A medida que avanza la temporada, el equipo deberá superar esta crisis de gol si aspira a avanzar en la clasificación.
La situación es aún más crítica al observar que entre los equipos que están en los primeros puestos de la clasificación, el Ourense es el único que presenta menos goles que la Gimnástica. La dificultad para anotar ha congelado el potencial del equipo a medida que se complican los encuentros y se cierran los márgenes para conseguir resultados positivos.
Hasta el momento, los números indican que su mayor fortaleza ha sido la defensa, con 19 goles encajados en 21 partidos. Sin embargo, esta solidez defensiva contrasta con su falta de capacidad ofensiva, lo que ha llevado a una tensión palpable dentro del club a medida que se acerca el final de la primera parte de la temporada.
Los próximos encuentros serán cruciales para la Gimnástica, que sigue en búsqueda de un revulsivo que reactive su capacidad goleadora. Por ahora, los aficionados esperan con incertidumbre ver cómo se desarrollan los siguientes partidos, donde cada punto será vital para consolidar su posición en la tabla.
