La Junta Vecinal de Espinosa de Juarros rebaja un 20% el precio de su arena para intentar venderla por segunda vez

La Junta Vecinal de Espinosa de Juarros, pedanía burgalesa perteneciente a Ibeas de Juarros, ha vuelto a sacar a concurso público casi 60.000 toneladas de arena natural acumuladas en su cantera local. La primera licitación, celebrada a principios de 2026, quedó desierta, lo que ha obligado al municipio a rebajar el precio de salida en un 20% para atraer compradores.

La Junta Vecinal de Espinosa de Juarros rebaja un 20% el precio de su arena para intentar venderla por segunda vez

El material en cuestión son 58.179 toneladas de arena natural, equivalentes a unos 31.000 metros cúbicos, que llevan más de cinco años sin moverse dentro del recinto de la explotación. Si en febrero el precio base era de 581.790 euros sin IVA, ahora la Junta Vecinal lo ha reducido hasta los 465.532 euros, lo que supone pasar de los 10 euros por tonelada a los 8 actuales.

Las empresas interesadas tienen hasta las 14 horas del próximo 31 de agosto para presentar sus proposiciones en la casa concejo de Espinosa de Juarros. Desde la propia junta señalan que el precio está ligeramente por debajo del mercado, ya que el adjudicatario deberá correr con los gastos de extracción y transporte del material con sus propios medios.

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El asunto, sin embargo, no es sencillo. La cantera lleva envuelta en una disputa judicial desde mayo de 2020, cuando se rescindió el contrato entre la Junta Vecinal y la empresa burgalesa Copimar, perteneciente al Grupo Cayuela. Desde entonces, ambas partes mantienen abierto un proceso en los tribunales.

La pedanía defiende su titularidad sobre los terrenos y exige a Copimar que los restaure, ante los riesgos de seguridad que generan los accesos no controlados al interior del recinto. La empresa, por su parte, sostiene que sus concesiones mineras, denominadas Las Cárcavas y Las Cárcavas II, siguen vigentes, y que la arena almacenada es de su propiedad. Además, advirtió en la primera licitación que llevaría el asunto ante el juzgado y la autoridad minera competente.

En este contexto de incertidumbre legal, la junta insiste en su derecho a enajenar el material y espera que la rebaja en el precio sea suficiente para que esta vez alguna empresa decida entrar en la puja.

De adjudicarse el contrato, sería el primer movimiento real dentro de una cantera paralizada desde los albores de la pandemia, y un paso más en el intento del pequeño municipio burgalés de resolver un conflicto que acumula ya más de un lustro sin solución.