La obra de un edificio privado hace en La Lastra lo que el Ayuntamiento de León prometió y nunca ejecutó

La Zona de Esparcimiento Canino del barrio de La Lastra, en León, lleva años esperando un vallado perimetral que el Ayuntamiento anunció, presupuestó y jamás llegó a construir. Ahora, por fin, el tramo más largo sin cerrar está siendo vallado, pero no gracias a la intervención municipal, sino por culpa de las obras de un edificio privado.

La obra de un edificio privado hace en La Lastra lo que el Ayuntamiento de León prometió y nunca ejecutó

La historia arranca hace casi dos años, cuando el Ayuntamiento de León anunció el cerramiento del parque de la Participación Ciudadana como respuesta a las reivindicaciones de la Asociación de Vecinos de La Lastra. El proyecto incluía extender ese vallado hacia el sur, hasta abarcar la zona destinada al esparcimiento de perros, un espacio rodeado de solares privados, edificios, un paseo peatonal y la calle Los Aluches.

En junio de 2025 se completó la parte del parque, pero la obra se detuvo ahí. El cerramiento de la ZEC, prometido y presupuestado, nunca llegó. Los accesos permanecieron abiertos y los solares colindantes sin vallar, lo que convirtió el espacio en un recinto sin límites claros ni seguridad para los usuarios y sus animales.

La asociación vecinal no tardó en pedir explicaciones al consistorio. La respuesta, o la ausencia de ella, dejó a los vecinos sin solución a la vista durante meses.

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Ahora, en agosto de 2026, el panorama ha cambiado parcialmente, aunque no por las razones que los vecinos hubieran deseado. El inicio de las obras de una nueva promoción de viviendas en la parcela que hace esquina entre las calles Juan Pablo II y Los Aluches ha supuesto el levantamiento de un vallado provisional de unos cien metros. Un cerramiento que, una vez terminado el edificio, se convertirá en permanente.

Lo paradójico del asunto es evidente: la demanda vecinal se va a resolver, al menos en parte, gracias a la iniciativa privada y no a la voluntad política que en su día asumió el compromiso.

Sin embargo, el trabajo sigue incompleto. Quedan por cerrar aproximadamente veinte metros del acceso sur, setenta del acceso norte, y otros veintitrés metros correspondientes a un solar sin edificar ni vallar situado en la calle 8 de Marzo.

Los vecinos de La Lastra llevan años reclamando mayor atención a sus zonas verdes. Esta historia del vallado que nunca llegó se convierte en un símbolo de esa sensación de abandono que el barrio arrastra desde hace tiempo.