La organización juvenil Ernai derriba de madrugada la cruz del monte Isuskitza en Álava tildándola de símbolo franquista

La organización juvenil Ernai, vinculada al partido Sortu, protagonizó en la noche del jueves al viernes una acción polémica en el monte Isuskitza, en territorio alavés: el derribo de la cruz que coronaba esta cima con el argumento de que se trata de un monumento de carácter franquista.

La organización juvenil Ernai derriba de madrugada la cruz del monte Isuskitza en Álava tildándola de símbolo franquista

A través de un comunicado difundido este viernes, la organización justificó su actuación como una respuesta al que considera «auge del fascismo» y reafirmó su postura de que este «no tiene cabida en Euskal Herria ni en ningún lado».

La cruz en cuestión fue erigida en septiembre de 1940 en ese enclave estratégico de Álava, desde el que se divisa el puerto de Arlaban. Su inauguración tuvo como finalidad rendir homenaje a los requetés y soldados del bando sublevado que protagonizó el golpe de Estado contra el Gobierno de la II República en 1936.

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El monte Isuskitza no es un lugar cualquiera en la historia reciente de Álava. En sus laderas se libró una de las batallas más cruentas y a la vez menos conocidas de la Guerra Civil en este territorio, en la que se enfrentaron fuerzas republicanas y tropas golpistas.

Tras reivindicar públicamente el derribo, Ernai anunció que continuará «luchando contra los símbolos fascistas y a favor de una Euskal Herria sin opresión». La organización también aprovechó el comunicado para llamar a la movilización en la concentración antifascista convocada para el próximo 13 de septiembre en San Sebastián.

La acción ha generado un intenso debate en la sociedad alavesa y vasca sobre los límites de la protesta política, la memoria histórica y el respeto al patrimonio, aunque sea de origen controvertido. Mientras sus promotores la presentan como un acto de justicia histórica, otros sectores la interpretan como un acto de vandalismo que debería tener consecuencias legales.

De momento, las autoridades no han emitido una valoración oficial sobre los hechos, que han vuelto a poner sobre la mesa la cuestión de los símbolos del franquismo aún presentes en espacios públicos y naturales del País Vasco.