La regentadora de un club de Cala en Blanes, condenada por vender viagra ilegalmente a sus clientes

La propietaria de un club de alterne situado en Cala en Blanes, en el municipio de Ciutadella, ha sido condenada a seis meses de prisión y al pago de una multa de 600 euros por traficar con medicamentos de estimulación sexual sin contar con autorización, licencia ni prescripción médica.

La regentadora de un club de Cala en Blanes, condenada por vender viagra ilegalmente a sus clientes

La pena de cárcel no tendrá que cumplirla al haberse alcanzado un acuerdo de conformidad entre la defensa y el fiscal.

Todo comenzó con una redada de la Policía Nacional el pasado septiembre, cuando los agentes hallaron en el establecimiento alrededor de 300 pastillas de viagra, kamagra y gelatinas de efecto similar, productos que, al parecer, tenían una notable demanda entre la clientela del local.

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La acusada, una mujer de origen magrebí de unos cuarenta años afincada en Ciutadella, había declarado antes del acuerdo judicial que desconocía la procedencia exacta de los medicamentos. Según su versión, unos comerciales holandeses que frecuentaban el club habrían dejado los productos allí sin que ella les prestara mayor atención. Sus clientes, sin embargo, sí lo hicieron.

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Finalmente, y pese a esa explicación, su abogado, José de Juan López, y el ministerio fiscal alcanzaron un acuerdo de conformidad que la mujer aceptó esta semana, cerrando así el proceso judicial.

El delito por el que ha sido condenada es el tráfico de medicamentos sin disponer de la preceptiva autorización sanitaria ni de receta médica, una infracción que las autoridades persiguen con especial atención dado el riesgo que supone para la salud de los consumidores el uso de este tipo de fármacos sin control médico.

El caso pone de relieve cómo determinados establecimientos de ocio nocturno pueden convertirse en puntos de venta irregular de medicamentos que, aunque de fácil adquisición en otros países, requieren en España de prescripción facultativa para su dispensación.

La condena, aunque leve en términos de pena efectiva, manda un mensaje claro sobre los límites legales que cualquier negocio debe respetar en materia de salud pública, independientemente de la demanda que pueda existir entre su clientela.