La ría de la Plaza de España se impermeabiliza por dentro para cerrar el paso a las fugas de agua

El Ayuntamiento de Sevilla prepara una nueva intervención en el canal de la Plaza de España para solucionar de forma definitiva las filtraciones que afectan a uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad. La actuación incluirá la instalación de una membrana impermeabilizante y el tratamiento definitivo contra la capa de verdina que ha teñido el agua en los últimos meses.

La ría de la Plaza de España se impermeabiliza por dentro para cerrar el paso a las fugas de agua

El origen del problema se detectó a finales de julio, cuando los técnicos municipales localizaron una fuga en un tramo cercano a la Torre Sur, entre la avenida de Isabel la Católica y el paseo alto del Gran Peatón. Para poder reparar ese punto, fue necesario desecar parte del canal, una operación que trajo consigo una consecuencia no deseada: la proliferación de microorganismos en el agua.

Al rellenar la ría, el Consistorio utilizó agua de pozo sin tratar. Las altas temperaturas del verano sevillano, sumadas a la velocidad con la que se reintrodujo el caudal, superaron la capacidad de la depuradora local, que trabaja en ciclo continuo de cloración y filtración. El desbordamiento del sistema obligó a dejar reposar el agua varios días antes de confirmar que las filtraciones habían quedado resueltas.

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Para combatir la imagen verde del estanque, se aplicó un tratamiento de choque con productos antialgas y una dosis mayor de hipoclorito sódico. En unos tres días, el tratamiento surtió efecto sin dañar el ecosistema del canal.

Durante los trabajos también hubo que reubicar a los animales que habitaban la ría. Los peces fueron trasladados temporalmente al estanque de la Plaza de América y a otras albercas seguras, y se espera que vuelvan al canal en el mes de octubre. Las aves, más libres, buscaron por su cuenta otras zonas del recinto.

La intervención también contempla la restauración de la balaustrada de mármol y los remates de ladrillo en la zona de la Torre Norte, dañados por el crecimiento de raíces subterráneas.

Mantener en buen estado los 500 metros de longitud, 14 de ancho y 1,20 de profundidad de la ría es una tarea de envergadura. No hay que olvidar que el canal estuvo completamente seco entre 2002 y 2010, hasta que el Ayuntamiento logró recuperarlo e implantar un sistema que aprovecha ese caudal para regar el parque de María Luisa y baldear el casco histórico. Ahora, una nueva fase de mejora busca que no vuelva a perderse ni una gota.