La Vía Verde de la Plata en el norte de Salamanca recupera el pulso tras meses de bloqueo administrativo

El senador socialista David Matute ha logrado sentar en la misma mesa a ADIF y a los ayuntamientos afectados para desatascar uno de los proyectos de movilidad sostenible más esperados del norte de la provincia.

El tramo norte de la Vía Verde de la Plata, proyectado sobre el antiguo trazado ferroviario de la Ruta de la Plata, vuelve a tener recorrido después de que la mediación institucional haya conseguido resolver las discrepancias catastrales que paralizaban su tramitación administrativa. El parlamentario salmantino ha dedicado los últimos meses a coordinar encuentros de trabajo entre el gestor de infraestructuras ferroviarias y las entidades locales implicadas, entre las que figura Monterrubio de Armuña, municipio del que el propio Matute también ejerce como alcalde.

«La coordinación entre las administraciones es la única forma de desbloquear proyectos que llevan demasiado tiempo esperando», ha subrayado el senador, quien insiste en que el objetivo socialista es eliminar los obstáculos que aún frenan la materialización de esta infraestructura.

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Las reuniones de trabajo no solo han servido para solventar los problemas técnicos más urgentes. También han abierto la puerta a una perspectiva más ambiciosa: la posible extensión del corredor desde el norte de Salamanca hasta la provincia de Zamora, lo que ampliaría notablemente el impacto territorial del proyecto.

Para garantizar la viabilidad a largo plazo de la iniciativa, Matute ha mantenido contactos con la Diputación de Salamanca con el fin de explorar si la institución provincial podría asumir la gestión directa de la Vía Verde una vez finalizada su ejecución. Desde el PSOE se defiende que el corredor necesita un modelo de administración estable que asegure su mantenimiento y potencie su aprovechamiento turístico y económico.

Y es que los beneficios esperados van más allá del ocio. La recuperación de este antiguo corredor ferroviario se considera una herramienta estratégica para frenar la despoblación en las comarcas del norte salmantino, ofreciendo nuevas oportunidades económicas ligadas al senderismo y al cicloturismo, así como una alternativa de transporte limpio entre los municipios de la zona.

El proyecto, que lleva años aguardando su turno, parece encontrar ahora el impulso institucional necesario para dejar de ser un deseo sobre el mapa y convertirse en una realidad tangible para los vecinos del norte de Salamanca.