La Virgen de Guadalupe como escudo contra la polarización: el obispo de Plasencia reivindica Extremadura como tierra de acogida

Guadalupe (Cáceres) vivió este martes una emotiva celebración del Día de Extremadura con una misa pontifical en la Basílica del Real Monasterio que dejó un mensaje claro y directo: la unidad y la acogida como señas de identidad de la región.

La Virgen de Guadalupe como escudo contra la polarización: el obispo de Plasencia reivindica Extremadura como tierra de acogi

El obispo de Plasencia, Ernesto Brotóns, presidió la homilía y utilizó la figura de la Virgen de Guadalupe para lanzar una reflexión sobre los males que, a su juicio, fracturan la sociedad actual. La mirada de la patrona de Extremadura, dijo, es «el mejor antídoto frente a tanta polarización y enfrentamiento que hieren nuestra sociedad, la anquilosan y deshumanizan».

Brotóns recuperó las palabras que Juan Pablo II pronunció en ese mismo lugar durante su visita en 1982, cuando definió Extremadura como «tierra que fue de inmigrantes y es hoy de acogida». Un recordatorio que el obispo placentino conectó con la realidad presente, nombrando a quienes huyen de la violencia o el hambre «sin papeles, con el corazón en un puño y su hijo en brazos».

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El prelado también tuvo palabras para los afectados por los incendios del verano y para quienes se jugaron la vida apagándolos, reconociendo su valentía ante la congregación.

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En el acto estuvieron presentes la presidenta de la Junta de Extremadura, María Guardiola, el delegado del Gobierno en la región, José Luis Quintana, y el presidente de la Asamblea, Manuel Naharro. También acompañaron la celebración el arzobispo de Mérida-Badajoz, José Rodríguez, y el obispo de Coria-Cáceres, Jesús Pulido.

Brotóns subrayó que «una sociedad se mide en cómo se sitúa ante el que sufre» y apeló a personas e instituciones a construir «una sociedad más justa, humana y fraterna para todos». Llamó la atención sobre los índices de exclusión social en la región y sobre quienes viven solos, enfermos o sin recursos.

El obispo cerró su intervención con una proclamación que resonó en la basílica: «Mientras nos sostenga esta mirada tierna de la morenita, Extremadura no estará huérfana». También tuvo un recuerdo para el expresidente de la Junta, Guillermo Fernández Vara, en lo que era su primera ausencia en este día tan señalado para la región.

Una jornada que, una vez más, congregó fe, identidad y debate social bajo la mirada de la patrona extremeña.