La zona verde llega a Salamanca y transforma la pesadilla del aparcamiento en la avenida de Comuneros

La ampliación del estacionamiento regulado en Salamanca supera su primera gran prueba con el regreso a la rutina de septiembre. Tras meses de caos con la doble fila y las plazas ocupadas de forma permanente, los nuevos parquímetros han cambiado por completo la imagen de algunas de las calles más conflictivas de la ciudad.

La zona verde llega a Salamanca y transforma la pesadilla del aparcamiento en la avenida de Comuneros

Con el inicio del curso escolar y el fin de las Ferias y Fiestas, la ciudad recupera su ritmo habitual y el tráfico vuelve a su máxima intensidad. Sin embargo, algo ha cambiado. Las calles que hasta hace unos meses aparecían atestadas de vehículos ahora ofrecen plazas libres con cierta facilidad, algo que muchos salmantinos no recordaban haber visto en años.

El cambio más visible se ha producido en el primer tramo de la avenida de Comuneros, una de las vías más transitadas fuera del casco histórico. Allí, el aparcamiento en batería era una quimera permanente: los mismos coches ocupaban las plazas todo el día, lo que obligaba a muchos conductores a dejar el vehículo en doble fila. Esa situación llegó a provocar un atropello hace no mucho tiempo.

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Desde que entró en vigor la zona verde, el panorama es otro. Los comerciantes de la zona reconocen que la medida ha sido una bendición para sus negocios. Ahora los clientes pueden plantearse acercarse, aparcar con comodidad y hacer sus compras sin el estrés de antes. Algo que, según recuerdan algunos establecimientos de la avenida, ellos mismos llevaban tiempo pidiendo como solución.

También han mejorado los accesos a los colegios del entorno de Canalejas, donde la doble fila en las horas de entrada y salida era una estampa habitual. Este curso, con los parquímetros ya instalados en la zona, se aprecia una reducción notable de esa práctica tan peligrosa.

No todo son buenas noticias, sin embargo. La falta de tarjetas de residente sigue siendo el principal problema que señalan los vecinos. Quienes viven en estas calles se ven obligados a pagar por aparcar cerca de su propio domicilio mientras el sistema de acreditación no termina de funcionar con fluidez.

La ampliación de la ORA abarca ahora zonas como Campoamor, el entorno de la Policía Nacional, Rector Esperabé y la franja entre Canalejas y Jesuitas. La prueba de fuego de este otoño dirá si los beneficios se consolidan o si los problemas pendientes acaban pesando más que los logros.