En Santa Eufemia del Arroyo, los vecinos han retornado a una de sus tradiciones más arraigadas. La noche del 31 de enero, coincidiendo con la festividad de Santa Brígida, se realizó el repique de campanas en la iglesia del pueblo. Esta ceremonia tiene un significado profundo para la comunidad, ya que se cree que ahuyenta las tormentas que podrían dañar las cosechas a lo largo del año.

Un grupo de habitantes subió a la torre de la iglesia para tocar las campanas, rompiendo el frío de la noche con un antiguo conjuro: "Tente nube, tente tú". Este evento no solo reúne a los vecinos en un acto de fe, sino que también sirve de punto de encuentro social. Este año, la coincidencia del 1 de febrero con un fin de semana atrajo a más participantes que en ocasiones anteriores.

Félix Fernández, un vecino de 83 años y uno de los más veteranos en la tradición, inició los toques con su estilo característico. Aunque se lamenta de que los toques no suenen como en su juventud, expresa su deseo de continuar mientras su salud lo permita. La teniente de alcalde, Lydia Uña, estuvo presente y subrayó la importancia de mantener vivas las tradiciones como una forma de cohesionar a la comunidad.

Además de la teniente de alcalde, otras voces de la localidad se hicieron sentir. La vecina Nuria Santos destacó la relevancia de estas costumbres como un aspecto fundamental de la identidad del pueblo. Por su parte, Miguel Ángel Cañibano, cronista local, compartió sus recuerdos de la infancia relacionadas con las campanas y cómo han dado forma a la memoria colectiva del lugar.

Cañibano también señala un aspecto cultural interesante. Se menciona que, según la tradición, si alguien no oye las campanas en esta noche especial, podría fallecer en el año entrante. Esto añade una capa de significado al evento, que se convierte en un ritual de esperanza y comunidad.

La ceremonia no solo incluyó el repique de las campanas, sino que también terminó en el bar del pueblo. Allí, los vecinos fueron invitados por el Ayuntamiento a compartir viandas y recuperar fuerzas tras el frío vivido en la torre. Rememorar tiempos pasados fue una parte fundamental de la velada, donde muchos hablaban de cómo las celebraciones solían durar toda la noche.

La tradición de tocar las campanas sigue siendo un acto de unión en Santa Eufemia del Arroyo. Este año, los vecinos han reafirmado su compromiso con esta costumbre y han hecho una invitación a que más personas se unan en el futuro. La continuidad de estas costumbres y su adaptación a los tiempos actuales podrían ser temas a explorar en próximas ocasiones.

por redaccion