Las Descalzas Reales, un convento histórico de Valladolid, ha cerrado sus puertas y las monjas clarisas que lo habitaban han planteado la posibilidad de transformarlo en un museo diocesano. Este edificio, que data del siglo XVII, cerró su actividad el 12 de agosto de 2025 durante una ceremonia presidida por el arzobispo de Valladolid, Luis Argüello. Durante décadas, el convento ha sido testigo de la vida monástica y, al mismo tiempo, ha acumulado un importante patrimonio artístico, incluyendo obras de artistas como El Greco y Gregorio Fernández.

La última abadesa del convento, la hermana Lourdes, ha manifestado su deseo de que el rico legado artístico sea conservado y accesible al público. Entre los tesoros que alberga, se encuentra una representación de ‘El Salvador’ de El Greco y una valiosa colección de pintura florentina del siglo XVII. Sin embargo, la transformación del convento en un museo está sujeta a decisiones que aún no se han tomado.
María Javier Soto, presidenta de la Federación de Nuestra Señora de Aránzazu, ha señalado que, aunque el convento podría albergar un museo eclesiástico, se requeriría financiación para llevar a cabo este proyecto. Los recursos económicos son fundamentales para tal empresa, especialmente teniendo en cuenta los costos de restauración y adecuación de las instalaciones para permitir las visitas del público.
El patrimonio que reside en las Descalzas incluye no solo pinturas, sino también esculturas y mobiliario de gran valor histórico. Algunas de estas obras han sido objeto de restauraciones previas, como las llevadas a cabo por la Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León. Esta fundación invirtió sustanciales cantidades en la restauración y exposición de algunas de las obras más emblemáticas que han decorado el convento.
Por el momento, el futuro de este espacio sigue incierto, ya que el Arzobispado de Valladolid y la propia orden religiosa no han definido aún el rumbo que finalmente tomará el edificio. La última abadesa ha indicado que será la Santa Sede quien tome la decisión definitiva sobre el cierre del convento a la vida contemplativa.
Los vecinos y amantes del patrimonio cultural en la ciudad están a la espera de novedades. Aunque por ahora no hay un plan concreto para el museo, la opción de que se convierta en un espacio dedicado a difundir el patrimonio artístico de la Iglesia sigue vigente. Esto podría dar paso a una nueva etapa para el convento, de la que se espera conocer más detalles en los próximos meses.
