El tramo leonés del Camino Francés lleva dos o tres años prácticamente estancado mientras Galicia acapara el grueso de los peregrinos nacionales. La cifra es reveladora: el 80% de quienes pernoctan en los albergues de León, Palencia o Burgos vienen de fuera de España.

Así lo denuncia Miguel Ángel Pérez Cabezas, presidente de la Federación Camino Francés, quien señala que las variaciones mensuales en la provincia apenas alcanzan el 3%, una cifra muy lejana del dinamismo que se vive en los kilómetros finales antes de llegar a Santiago de Compostela.
El foco del problema, según Pérez Cabezas, está en los hábitos de los peregrinos españoles. La mayoría elige comenzar el recorrido en Sarria, en pleno verano, con el único objetivo de completar los cien últimos kilómetros que dan derecho a la Compostela. Eso deja el tramo leonés prácticamente vacío de compatriotas.
«Los españoles hacen ese tramo y solo ese tramo», lamenta el presidente de la Federación, quien recuerda que antes de 2010 la situación era muy diferente. En aquellos años, los españoles completaban el Camino íntegro. Desde entonces, se ha perdido entre un 20 y un 25 por ciento de peregrinos nacionales.
Para el responsable de la Federación, la solución pasa por un cambio de estrategia en las instituciones. Critica que las diputaciones y los gobiernos autonómicos destinen sus esfuerzos de promoción a mercados como Estados Unidos, Corea o Alemania, cuando las comunidades que más peregrinos españoles aportan son Andalucía, Cataluña y Madrid.
La propuesta es más sencilla y más barata: llevar el Camino a las ferias de turismo nacionales. «Irte al País Vasco o a Andalucía tiene unos costes infinitamente menores que irte a Londres o a Alemania», apunta.
El objetivo final es lograr que el peregrino español recupere la idea de dedicar sus vacaciones completas a recorrer la ruta desde el principio. «Te va a transformar de tal manera que no vas a sentir ningún pesar por no haber ido a la playa», asegura.
Mientras ese debate sigue sin resolverse, el Camino vive un escenario muy distinto en el plano internacional. Estados Unidos se ha convertido en el principal país emisor, con cerca de 40.000 peregrinos este año, cuando hace quince años apenas enviaba entre 3.000 y 4.000. Italia gana fuerza y China comienza a despuntar siguiendo un camino similar al que recorrió el mercado estadounidense.
En septiembre, las salidas semanales desde Saint-Jean-Pied-de-Port ya superaban las 1.800, lo que anticipa el repunte habitual del otoño. Pero esa estadística, una vez más, habla sobre todo de peregrinos que vienen de lejos. Los de aquí siguen sin llegar a León.



