El centro histórico de Logroño sigue llenándose de pisos turísticos mientras el Ayuntamiento no activa la declaración de zona saturada prometida hace medio año. El PSOE denuncia la parálisis y exige medidas urgentes antes de que el problema sea irreversible.

Desde que el alcalde Conrado Escobar levantara la moratoria sobre nuevas licencias turísticas el pasado mes de abril, más de cuarenta solicitudes han avanzado en su tramitación en la ciudad. Al menos una veintena de ellas corresponden a inmuebles ubicados en el propio Casco Antiguo, y otras veintidós se reparten por distintos barrios de Logroño.
La situación ha disparado las alarmas del PSOE local, que denuncia que el equipo de gobierno lleva cinco meses sin hacer efectiva la declaración de zona saturada para el centro histórico, una medida que el propio alcalde anunció con aparente urgencia en su momento.
El concejal socialista Álvaro Foncea fue directo en su valoración: «Se cumplen estos días cinco meses desde el falso anuncio de zona saturada del Casco Antiguo que sigue sin ser efectiva». Foncea apuntó casos concretos que ilustran la magnitud del problema, como el de la calle Ateneo Riojano, donde se han solicitado permisos para hasta catorce apartamentos turísticos en un solo tramo.
Desde el PSOE acusan al alcalde de «fomentar, por desidia, un modelo de ciudad como un tablero de Monopoly» que expulsa a los vecinos de toda la vida, tanto por los problemas de convivencia que generan los turistas como por la inevitable subida de los alquileres que acompaña a esta proliferación.
A la falta de acción sobre las licencias se suma otra queja que los socialistas llevan meses trasladando sin éxito: la presencia de carteles publicitarios de pisos turísticos en el Casco Antiguo que incumplen la ordenanza municipal. Según Foncea, su grupo ha pedido en seis ocasiones que se ordene retirarlos sin obtener respuesta.
El partido pide también que se analice la situación en barrios como Madre de Dios, donde el crecimiento de este tipo de alojamientos podría estar acercándose ya a niveles de saturación similares a los del centro. Y reclama más inspecciones sobre los pisos turísticos que operan sin licencia.
La pelota sigue en el tejado del Ayuntamiento. Los vecinos del Casco Antiguo esperan respuestas, y el reloj no para.



