Los afectados por la cancelación del Menorca Music Festival han dado un paso decisivo esta semana al organizarse de forma colectiva para reclamar el reembolso de sus entradas, aún pendiente más de un mes después de que se anunciara la suspensión del evento, el pasado 27 de julio.

El jueves se crearon un perfil en Instagram y un grupo de WhatsApp que, en apenas un día, ya sumaban cerca de un centenar de miembros cada uno. La iniciativa nació con un objetivo claro: movilizarse, compartir información y estudiar la posibilidad de presentar una reclamación conjunta ante los organismos competentes.
Gisela Barber, una de las portavoces del colectivo, señala que el principal motivo de malestar no es solo el retraso en los reembolsos, sino la falta de comunicación directa por parte de la organización del festival. Según explica, el equipo organizador no ha contactado con los compradores a través del correo electrónico, y solo algunos han recibido respuesta mediante mensajes en redes sociales.
Varias personas ya han presentado reclamaciones a través del servicio de Consumo del Govern Balear. El grupo, por su parte, estudia los pasos necesarios para articular una denuncia colectiva, para lo que prevé consultar a expertos legales, valorar los costes del proceso y debatirlo en una reunión próxima.
La tarde del viernes trajo una novedad significativa. La ticketera Ingresse, plataforma a través de la que se gestionó la venta de las entradas, comenzó a enviar correos electrónicos a algunos afectados confirmando que el reembolso íntegro, incluidos los gastos de gestión, se realizaría a partir de ese mismo día y a lo largo de los siguientes siete días, devolviendo el importe al mismo medio de pago utilizado en la compra.
Desde la dirección del festival también se pronunciaron antes de que llegaran esos correos, asegurando haber alcanzado una solución esa misma semana y que todos los compradores recibirían en breve la comunicación con los plazos concretos. Reconocieron además que el silencio mantenido durante semanas había resultado frustrante para los afectados.
A pesar de estas señales, el colectivo mantiene su postura: seguirán adelante con las reclamaciones hasta tener el dinero de vuelta en sus cuentas. Barber lo dejó claro antes incluso de que llegaran los primeros correos de la ticketera.
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