Los antiguos pabellones militares del paseo de Arco de Ladrillo en Valladolid están a punto de vivir una segunda vida. El complejo de los cuarteles de Farnesio, que llevaba años abandonado y deteriorado, se transformará en un conjunto de 108 viviendas de alquiler asequible destinadas a jóvenes de hasta 36 años.

El proyecto, doce viviendas más de las previstas en un inicio, ha sido desarrollado por AWA Arquitectura, estudio de los arquitectos vallisoletanos Abraham Muñoz y Sergio Walter Martínez. La iniciativa está impulsada por la Junta de Castilla y León a través de Somacyl, la Sociedad Pública de Infraestructuras y Medio Ambiente.
La intervención afecta a cuatro edificios protegidos por el catálogo municipal, lo que ha supuesto uno de los mayores retos del equipo. Las fachadas, la estructura y la envolvente exterior deben conservarse tal y como están, lo que ha condicionado directamente la distribución interior de los pisos.
«Lo que más nos encorsetaba era el tema de las ventanas. Hay que encajar las viviendas en función de los huecos de la fachada, que no podemos modificar», explica el arquitecto Abraham Muñoz. A eso se suma el deterioro acumulado durante años de abandono: la cubierta ha perdido elementos metálicos por actos vandálicos, incluido el robo de cerchas estructurales que deberán rehacerse o reforzarse.
Cada uno de los cuatro edificios albergará 27 pisos de uno, dos y tres dormitorios, articulados en torno a un núcleo central con escalera y ascensor. Las plantas bajo cubierta acogerán dúplex y trasteros, mientras que los espacios comunitarios de doble altura permitirán contemplar las cerchas originales del inmueble militar.
El conjunto no se limita a las viviendas. Los edificios contarán con zonas de coworking y coliving, y el espacio exterior entre los bloques se convertirá en un gran corredor verde que conectará los cuatro inmuebles. Caminos peatonales, zonas de sombra con vegetación, áreas de juegos infantiles, bancos y aparcamientos para bicicletas darán forma a un espacio de convivencia pensado a escala de pequeño barrio.
«Se conjugan la integración y puesta en valor de lo antiguo con la creación de nuevos espacios para la ciudad», señala Muñoz sobre un proyecto que devolverá vida a uno de los enclaves históricos más singulares de Valladolid, devolviendo al uso ciudadano un patrimonio que durante demasiado tiempo estuvo cerrado y olvidado.
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