Los equipos de limpieza del Ayuntamiento de València han concluido una intensa jornada de trabajo tras el incendio que afectó a la Devesa de El Saler el pasado fin de semana, retirando un total de 750 kilos de residuos de la zona afectada desde que el fuego quedó controlado el sábado.

Los trabajos se han llevado a cabo siguiendo en todo momento las indicaciones de los Bomberos y la Policía Local de València, que han coordinado el acceso a los distintos puntos de la zona para garantizar la seguridad de los operarios.
Entre los materiales retirados se encuentran residuos de diversa naturaleza y grandes cantidades de pinocha, las acículas caídas de los pinos como consecuencia del fuerte viento generado por el vuelo de los hidroaviones que participaron en las labores de extinción.
Durante el viernes, el sábado y el domingo, dos equipos se encargaron de distribuir bolsas entre los vecinos y de recoger los residuos acumulados. El sábado también se movilizaron medios específicos para la retirada de enseres en el pueblo de El Saler, y los equipos de recogida trabajaron en horario nocturno durante todo el fin de semana.
Desde el lunes, los trabajos se intensificaron con el objetivo de dejar la zona lo más limpia posible a la mayor brevedad. Para ello se destinaron medios de limpieza manual, una barredora, una cisterna y un equipo especializado en retirada de enseres.
El dispositivo de limpieza no solo tuvo que adaptarse a las circunstancias del incendio, sino también reorganizarse para mantener el servicio habitual en las pedanías afectadas por los cortes de carretera. El acceso al pueblo de El Saler se mantuvo por la ruta habitual, mientras que El Perellonet, El Palmar y las urbanizaciones del entorno fueron atendidas desde el acceso sur de la carretera CV-500.
De esta forma, el consistorio logró que el servicio de recogida de basuras funcionara con normalidad en toda la zona, sin que los vecinos tuvieran que sufrir interrupciones prolongadas en pleno verano.
La actuación municipal pone de relieve el esfuerzo coordinado que requiere una emergencia de este tipo, donde a la extinción del fuego le sigue un trabajo silencioso pero imprescindible para devolver la normalidad a un entorno natural y residencial tan sensible como el de la Devesa de El Saler.



