Más de 7.200 vallisoletanos han decidido con su voto qué mejoras quieren ver en sus barrios durante los próximos dos años. La fase de apoyo de los Presupuestos Participativos 2027-2028 cerró el pasado 15 de julio con una participación que supera en un 14,25% a la de la edición anterior, una señal clara de que la implicación ciudadana en la gestión municipal no para de crecer.

El proceso arrancó entre diciembre de 2025 y enero de 2026, cuando 957 vecinos presentaron más de 1.000 propuestas. El Ayuntamiento filtró las más viables y las sometió al respaldo popular. El resultado es un listado de más de un centenar de proyectos clasificados por zonas que el consistorio ha hecho público esta semana.
Ahora el proceso entra en su última etapa. En septiembre serán las Mesas de Zona las encargadas de seleccionar, entre todas las propuestas apoyadas, cuáles entrarán definitivamente en el Presupuesto Municipal 2027-2028.
Las preferencias de los vallisoletanos reflejan necesidades cotidianas muy concretas. En la Zona Centro destaca el arreglo del paseo de las Aceñas en Las Moreras, junto a mejoras en pasos de cebra accesibles y zonas de ejercicio al aire libre junto al Campo Grande.
En La Rondilla y el entorno del Hospital, los vecinos han apostado por la rehabilitación de la antigua biblioteca de verano del parque Ribera de Castilla, la reforma integral de la Plaza Alberto Fernández y mejoras de accesibilidad en el Centro Cívico.
En la zona de Santos-Pilarica, Vadillos y Batallas, sobresalen la renovación de parques, una cubierta polivalente y el acondicionamiento de un entorno deportivo con instalaciones de pumptrack y calistenia.
El barrio de Las Delicias y Pinar de Jalón concentran una larga lista de demandas relacionadas con iluminación, parques intergeneracionales, carriles bici y barreras acústicas de arbolado frente a la VA-30.
En Pajarillos, Las Flores y Buenos Aires, los vecinos priorizan la renovación del césped del campo de fútbol Don Bosco, nuevas pistas polideportivas y mejoras de seguridad en los entornos escolares.
El mapa de propuestas dibuja una ciudad que pide espacios más verdes, más seguros y mejor comunicados. La pelota queda ahora en el tejado de las mesas vecinales, que tendrán en septiembre la última palabra antes de que las promesas del asfalto y el cemento se conviertan en realidad.
