Maó arrancó este sábado sus Festes de la Mare de Déu de Gràcia 2026 con un primer jaleo que se quedó grabado en la memoria de quienes llenaron la plaza Constitució, a pesar de que las altas temperaturas y la humedad obligaron a reducir el recorrido habitual.

El termómetro marcaba 26 grados con una humedad cercana al 80 por ciento cuando comenzó a formarse la qualcada a las cuatro de la tarde. Fue entonces cuando el fabioler Víctor Pons tocó el primer replec para pedir permiso al caixer batle, Héctor Pons, visiblemente emocionado, para iniciar la comitiva.
Este año, 119 caixers y cavallers tomaron parte en el jaleo, de los cuales el 40 por ciento son mujeres. La caixera fadrina, Ana Madrid, de 19 años, debutaba en esta responsabilidad aunque lleva toda una vida vinculada a la fiesta, pues participa en los jaleos desde los 12 años y monta a caballo desde los tres.
Tras la parte litúrgica en la ermita de Gràcia, con las Completes y la tradicional bebida, la comitiva regresó al centro de la ciudad. Ana Madrid entregó el pendón de Maó poco después de las nueve de la noche, y la teniente de alcalde Pilar Carrasco lo hizo ondear desde el balcón del Ayuntamiento ante una plaza cada vez más llena.
A las 21:22 horas, la Banda de Música de Maó, con su nuevo director Héctor García estrenándose en las fiestas, interpretó El postillón de La Rioja. La música, los faroles encendidos y el polvo de arena que envolvía el Pla de l’Església crearon una atmósfera única que hizo estallar la emoción entre los asistentes.
El calor, sin embargo, pesó sobre la organización. Las habituales tres vueltas de los caixers y cavallers se redujeron a dos. La segunda y última vuelta comenzó a las 22:18 horas y el jaleo concluyó dos minutos antes de las once de la noche.
La celebración transcurrió sin incidentes destacables, aunque la Cruz Roja realizó 24 intervenciones. El dispositivo de seguridad contó con 86 policías locales, entre ellos agentes procedentes de fuera de Menorca por primera vez, además de refuerzos externos en Cruz Roja y Protección Civil.
Maó ya tiene encendida la mecha de su fiesta grande. El domingo, el segundo jaleo volverá a reunir a la ciudad en torno a sus tradiciones más arraigadas.
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