Más de 5.200 cacereños despiden un verano de música solidaria en los jardines de Pedrilla

Los conciertos de Pedrilla han cerrado su edición de este año con un balance más que positivo: 5.249 entradas vendidas y una recaudación que supera los 27.475 euros, todo ello destinado íntegramente a organizaciones sin ánimo de lucro.

Más de 5.200 cacereños despiden un verano de música solidaria en los jardines de Pedrilla

El ciclo de conciertos celebrado en los jardines del Museo Casa Pedrilla llegó a su fin el pasado viernes con una noche dedicada al son cubano de la mano del Septeto Naborí, poniendo el broche final a seis veladas que han reunido a más de un centenar de artistas sobre el escenario.

La Diputación de Cáceres ha destinado este año 124.254 euros a la organización del evento, lo que representa un aumento del 7,5% respecto al presupuesto de 2025. La inversión pública se ha visto acompañada por una respuesta ciudadana notable, con un aforo que ha respondido bien a la propuesta artística y a las novedades introducidas esta temporada.

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En fiestas

Una de las principales incorporaciones de esta edición ha sido la instalación de una barra de bebidas en el recinto. La medida ha permitido abrir las puertas a las 20.00 horas, adelantando la entrada del público y eliminando las aglomeraciones que en años anteriores se formaban antes del inicio de cada concierto.

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En cuanto a la programación, el ciclo arrancó con la actuación de Dulce Pontes, referente de la world music y figura clave en la difusión del fado en los años noventa. Le siguió la Jazzeres Big Band, con una apuesta vocal cuádruple que llenó de jazz los jardines el 24 de julio. La cantautora manchega María Toledo presentó en primicia su nuevo disco a finales de ese mismo mes.

Ya en agosto, Zenet ofreció un concierto marcado por la elegancia y la mezcla de influencias, con temas de su nuevo trabajo. La Trocamba Matanusca trajo el ritmo balcánico al penúltimo viernes del ciclo, y el Septeto Naborí cerró la programación con el calor caribeño del son cubano.

Los géneros representados a lo largo del ciclo han abarcado desde el fado, el jazz, el flamenco y el pop hasta el swing, el ska, el reggae, la música electrónica y la fanfarria balcánica, una variedad que ha atraído a públicos muy distintos.

La recaudación obtenida este verano será repartida entre asociaciones y entidades sin ánimo de lucro, siguiendo la línea solidaria que caracteriza al festival desde sus inicios. En 2025, los más de 30.000 euros recaudados fueron a parar a organizaciones de la comarca de Plasencia.