Alfredo Avilés y Ana Isabel Sánchez regresan a casa catorce días después de perder la vida en un accidente de avioneta en Perú. Sus restos aterrizaron el viernes en Madrid y este sábado la localidad vallisoletana les da el último adiós en la Colegiata de San Antolín.

El funeral está previsto para las 19:00 horas, mientras la capilla ardiente permanece instalada en el Tanatorio de El Carmen, donde desde primera hora de la mañana no han cesado de llegar vecinos de Medina del Campo para despedirse de una pareja muy querida en el municipio.
Ambos tenían 53 años y eran originarios de la Villa de Ferias, aunque en los últimos tiempos residían en Arroyo de la Encomienda. Dejan atrás a una hija de 23 años.
La tragedia ocurrió el pasado 1 de agosto cuando la avioneta en la que viajaban junto a otros once pasajeros se estrelló cerca de Socos, en el distrito de Pueblo Nuevo, mientras se dirigían a sobrevolar las Líneas de Nazca, uno de los grandes atractivos turísticos del sur de Perú. El piloto llegó a emitir un aviso de emergencia a la torre de control del aeródromo de Nazca antes de que se perdiera la comunicación por radio. No hubo supervivientes.
En el accidente fallecieron un total de trece personas: dos turistas españoles, siete italianos, dos alemanes y los dos tripulantes peruanos. Las autoridades del país sudamericano confirmaron que no existía ningún sobreviviente tras desplazar a la zona a personal de la Dirección General de Aeronáutica Civil, bomberos y efectivos policiales.
La noticia sacudió con fuerza a Medina del Campo desde el primer momento. Hoy, el dolor vuelve a tomar las calles de la localidad en el día de la despedida definitiva.
El alcalde de Medina, Guzmán Gómez, ha reconocido que este sábado es un día «muy agridulce» para el municipio. El funeral coincide con los últimos días de la Semana Renacentista, uno de los eventos más importantes del año en la localidad, que queda inevitablemente ensombrecido por la tristeza del adiós. «Se han ido demasiado pronto», ha lamentado el regidor, quien también ha querido destacar el alivio que supone para la familia poder tenerlos de vuelta, aunque sea de esta manera.
Una aventura que debía ser el viaje de su vida se convirtió en una tragedia irreversible. Medina del Campo llora hoy a dos de los suyos.



