Menorca vive uno de los veranos más complicados de la última década en materia de recursos hídricos. Las reservas de agua de la isla se sitúan en un 34 por ciento, el nivel más bajo de todo el archipiélago balear, y las autoridades advierten de que la situación empeorará a lo largo de agosto.

La Conselleria del Mar y del Ciclo del Agua ha publicado los datos correspondientes al mes de julio, confirmando que Menorca continúa en situación de prealerta por sequía. Desde la conselleria señalan que, teniendo en cuenta la época del año y la evolución actual de las reservas, la tendencia descendente seguirá siendo la nota dominante durante las próximas semanas.
No es una situación nueva, pero sí especialmente preocupante. Nunca antes la isla había llegado a los meses centrales del verano con unos niveles tan bajos, coincidiendo además con el pico de afluencia turística, la práctica ausencia de precipitaciones y un julio que ha registrado una anomalía térmica de tres grados por encima de lo habitual, según los datos de la Agencia Estatal de Meteorología.
El panorama se agrava si se analiza el estado de las distintas masas de agua subterránea. La más crítica es la de Maó, que a finales de junio se encontraba al 23 por ciento, una cifra que solo se había visto igualada a finales del verano pasado. La de Sa Roca lleva más de un año sin superar el 30 por ciento, lo que refleja una tendencia estructural a la baja. La situación más favorable, en términos relativos, es la de Ciutadella, que en el inicio del verano se situaba en el 56 por ciento.
La preocupación ha llevado ya a varios municipios a tomar medidas concretas. El Ayuntamiento de Ciutadella anunció esta semana la activación de restricciones de consumo, reconociendo que existe una clara tendencia hacia el estado de alerta. Por su parte, el Ayuntamiento de Maó ha puesto en marcha una campaña de sensibilización para fomentar el uso responsable del agua entre vecinos y visitantes.
El resto de las islas también sufre el descenso de sus reservas, aunque Menorca encabeza la lista. Mallorca pasó del 46 al 39 por ciento en julio, con varias zonas ya en alerta, e Ibiza bajó del 47 al 42 por ciento. En el conjunto de Baleares, las reservas cayeron del 45 al 39 por ciento en un solo mes.
Agosto llegará con el sol apretando y los depósitos sin margen para el descuido.



