La manzana comprendida entre las calles Hermanos Calderón y Rosalía de Castro vive una de las transformaciones urbanísticas más llamativas de Santander en los últimos años. Donde hace apenas un lustro predominaban las extensiones de terreno sin edificar, hoy no hay un solo solar que no cuente con grúas, andamios y operarios.

En total, siete promociones inmobiliarias avanzan a ritmos distintos en esta zona del barrio de Nueva Montaña, justo detrás del centro de salud. Cuando todas estén terminadas, habrán sumado 518 viviendas nuevas al tejido urbano de la ciudad, atrayendo a más de medio millar de familias.
Los edificios más cercanos a terminar son los situados en la calle Hermanos Calderón. El Tesla, promovido por Tecniobras con 80 viviendas de dos y tres dormitorios, luce ya su estructura completa y su revestimiento blanco exterior. Justo al lado, el Victoria, de Promociones Casado, con 42 pisos de dos, tres y cuatro dormitorios, ha igualado el ritmo de su vecino y concentra ahora los trabajos en el interior.
En la misma manzana avanzan otras promociones. Terrazas de Peñacastillo, de Amenabar, ya muestra su fachada definitiva y reunirá 55 viviendas. El Edificio Tikal, también de Casado y el más grande de los siete con 94 pisos, sigue con el ladrillo aún sin revestir. Su gemelo, Tikal II, idéntico en diseño y también con 94 viviendas, avanza algo por detrás al haber arrancado después, cruzando la calle María Zambrano.
Muy avanzado está asimismo Alei Santander II, de Árqura, con 70 viviendas y estructura terminada. Justo enfrente, la misma promotora construye la última en ponerse en marcha: Azaren Santander, en la calle Manuel Vélez, con 83 pisos previstos. Allí, una gran excavación marca el inicio de los garajes y las máquinas no paran.
En cuanto a precios, los disponibles oscilan entre los 198.000 y los 298.000 euros más IVA según la promoción. Algunas, como el Victoria o el Tikal, ya están completamente vendidas. Otras, como Tikal II o Azaren, aún tienen unidades en comercialización.
Los vecinos actuales de la zona conviven por ahora con más ruido de obra que con nuevos residentes. El gran reto que queda por delante es saber si los servicios del barrio estarán a la altura cuando ese medio millar de familias cruce la puerta de sus nuevos hogares.
Más noticias de Santander
El Hombre Pez de Liérganes amanece sin brazos tras un acto de vandalismo en la noche del jueves
El parking de Joaquín Costa se queda en papel mojado: el Ayuntamiento baraja abandonar el proyecto tras tres intentos fallidos
Colindres arranca San Ginés con 10.000 personas y Álvaro de Luna bajo la lluvia