Obras en plenas fiestas dejan incomunicado al pueblo de Padilla de Arriba durante días

Los vecinos de Padilla de Arriba viven unas fiestas patronales con un sabor amargo. La rehabilitación de la carretera que une Villadiego con Melgar de Fernamental ha cortado esta semana un tramo clave, dejando al municipio prácticamente aislado del resto de la comarca justo cuando más gente tiene entre sus calles.

Obras en plenas fiestas dejan incomunicado al pueblo de Padilla de Arriba durante días

La Junta de Castilla y León lleva más de un año ejecutando las obras de mejora de esta vía, pero la decisión de interrumpir el paso entre Padilla de Arriba y Melgar coincide con la semana cultural del pueblo, cuando la población llega a multiplicarse por cinco. El momento no ha podido elegirse peor, según los propios afectados.

Ir a hacer la compra, acudir al médico o simplemente buscar una farmacia se ha convertido en una odisea. La alternativa oficial propuesta pasa por un camino de zahorra estrecho, lleno de baches y absolutamente incapaz de asumir el tráfico que está soportando estos días. Los vecinos cuentan pinchazos, lunas rotas por el impacto de piedras sueltas y situaciones de riesgo cuando camiones y tractores se cruzan en ese angosto paso.

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Quienes no se atreven con ese camino polvoriento tienen la opción de dar la vuelta completa: pasar por Villamayor de Treviño, continuar por Tagarrosa, Santa María Ananúñez y Valtierra de Riopisuerga hasta llegar a Melgar. Un recorrido de más de 30 kilómetros y más de media hora de viaje para cubrir lo que normalmente son apenas seis kilómetros.

La indignación es generalizada. Los vecinos entienden que la carretera necesitaba una rehabilitación urgente, ya que aseguran que su estado era deplorable. Pero señalan que había una solución sencilla que nadie aplicó: respetar el cruce que conecta Padilla de Arriba con Padilla de Abajo. Ese paso, que atraviesa perpendicularmente la vía en obras, habría permitido acceder a la N-120 y llegar a Melgar en menos de diez minutos.

Conductores foráneos que circulan por la zona tampoco terminan de fiarse del desvío. Más de uno ha parado a preguntar a los paseantes si la flecha del cartel señalaba realmente hacia un camino transitable, sin dar crédito a lo que veían.

Con los actos principales de la semana cultural arrancando precisamente ahora, en Padilla de Arriba la fiesta tiene este año un contratiempo difícil de ignorar. Los vecinos piden que se corrija la situación cuanto antes y que, en el futuro, este tipo de decisiones se planifiquen con más respeto hacia quienes viven y disfrutan el mundo rural.