‘Paco el Panadero’ emociona a Serradilla del Llano con un pregón que supo a pan recién hecho

Serradilla del Llano dio el pistoletazo de salida oficial a sus fiestas en honor al Cristo 2026 con un pregón que dejó huella en los corazones de quienes llenaron la Plaza Mayor. El encargado de abrir la celebración fue Francisco Encinas, el panadero del pueblo, una de esas figuras que forman parte del alma de una localidad sin que casi nadie repare en ello hasta que alguien se toma la molestia de nombrarlo.

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Paco, como le conocen todos en el municipio, ejerció su oficio durante décadas. Cada madrugada, mientras el resto del pueblo dormía, él ya tenía las manos en la masa. Así, sin aspavientos ni protagonismos, fue ganándose el afecto de varias generaciones de vecinos que crecieron con el olor de su pan y la certeza de encontrarlo cada mañana en su obrador.

Desde el balcón del Ayuntamiento, rodeado de centenares de peñistas ataviados con la característica camiseta verde de las fiestas, Paco Encinas pronunció unas palabras que combinaron la sencillez con la emoción más genuina. Recordó su vida ligada al pueblo, agradeció a los vecinos que durante tantos años le compraron el pan y reconoció que fue precisamente ese apoyo el que le permitió quedarse en Serradilla del Llano, formar su familia y construir toda una vida sin tener que marcharse a buscarse el futuro fuera.

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También tuvo palabras para los más jóvenes. Les pidió que no pierdan el vínculo con su pueblo, que regresen siempre que puedan y que cuiden ese espíritu que hace que Serradilla del Llano cobre vida cada verano.

Cuando el pregonero bajó del balcón, la Charanga El Bombazo tomó el relevo y puso música a una tarde que ya no necesitaba más empujón. Los chiringuitos abrieron, las peñas sirvieron sangría bien fresca y la plaza se tiñó del verde festivo y de la alegría que solo llega una vez al año.

En esa imagen de plaza repleta y camisetas verdes está, quizás, la mejor respuesta a quienes dudan del futuro de los pequeños municipios del sur de Salamanca. Serradilla del Llano multiplica su población en estas fechas, recupera el pulso y demuestra que sus raíces siguen muy vivas.

Las fiestas acaban de comenzar.