En Segovia, una reciente marcha convocada por el Sindicato de Inquilinas denuncia la presión que el turismo y los precios del alquiler están ejerciendo sobre los residentes. Con la participación de aproximadamente treinta personas, la protesta recorrió el centro de la ciudad, incluido un trayecto desde el Acueducto hasta la Plaza Mayor. Este evento tiene como objetivo visibilizar cómo el centro histórico ha sufrido transformaciones significativas en su estructura social y económica.

Durante la marcha, se realizaron paradas en lugares clave como la calle Juan Bravo. Gadea Gutiérrez, portavoz del sindicato, expuso que la turistificación y la llegada de estudiantes de alto poder adquisitivo de IE University están alejando a muchos segovianos de sus barrios tradicionales. Según Gutiérrez, este fenómeno no solo impacta la vivienda, sino también el comercio local, que se ve transformado por la llegada de clientelas con una capacidad de gasto mayor.
Gutiérrez argumentó que el precio del alquiler ha subido desproporcionadamente. Los residentes se enfrentan a tarifas que rondan entre dos mil y tres mil euros, lo que hace que vivir en el centro sea inalcanzable para muchos. Esta situación se agrava por la existencia de viviendas rehabilitadas que se destinan para maximizar beneficios económicos, desplazando a familias que ocupaban dichas viviendas a precios más accesibles.
El sindicato expresó que la problemática de precios altos afecta a varios barrios, no únicamente al centro. Según informan, áreas como José Zorrilla están viendo cómo se implementan condiciones de alquiler que se alinean más con el perfil del estudiante que con el de los residentes. La escasez de viviendas destinadas a residentes es cada vez más evidente, a medida que se convierten en alojamientos turísticos.
La protesta también abordó la necesidad de regular el mercado turístico en Segovia. Se destacó que cuanto más se destinen los pisos a turistas, menos opciones existen para quienes quieren habitar la ciudad de manera estable. Además, el sindicato mencionó que hay una presencia de viviendas turísticas que son ilegales y no están reguladas, lo que añade una complejidad adicional al panorama habitacional.
Entre las soluciones propuestas se encuentran la aprobación de prórrogas de alquiler y la declaración de Segovia como una zona tensionada. El sindicato también sugiere la construcción de nuevas residencias, aunque aclara que estas no deberían ubicarse en edificios públicos. La apuesta principal del sindicato es fomentar la organización vecinal mediante asambleas y el apoyo colectivo para resolver conflictos habitacionales.
El Sindicato de Inquilinas de Segovia, con alrededor de veinte militantes, busca movilizar a la ciudadanía para crear una red de apoyo entre vecinos. El objetivo es fortalecer el tejido social en una ciudad donde, según ellos, es cada vez más difícil establecer lazos comunitarios. La situación sigue evolucionando y la demanda de medidas efectivas para mejorar la situación habitacional se mantiene vigente.
