Investigadores de la Universidad de Salamanca y del Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca han logrado uno de los reconocimientos más importantes del sistema sanitario español. Sus dos proyectos acaban de recibir el Sello de Calidad ITEMAS 2026, un galardón que abre la puerta a que estas tecnologías lleguen pronto a los pacientes reales.

El reconocimiento lo otorga el Instituto de Salud Carlos III a través de su plataforma ITEMAS, y premia aquellos trabajos que destacan por su rigor científico y su capacidad de convertirse en tratamientos concretos dentro del Sistema Nacional de Salud.
Las dos iniciativas galardonadas son muy distintas entre sí, pero comparten un mismo objetivo: mejorar la calidad de vida de personas que hoy tienen pocas alternativas terapéuticas.
El primero de los proyectos, conocido como MSC-ENG, propone una terapia celular para combatir la telangiectasia hemorrágica hereditaria, una enfermedad rara de origen genético que provoca malformaciones en los vasos sanguíneos y hemorragias frecuentes. Hasta ahora, no existe ningún tratamiento que la cure.
El equipo liderado por el investigador Miguel Pericacho utiliza células madre mesenquimales de donantes sanos y trabaja con una proteína llamada endoglina, que actúa como reguladora del comportamiento celular. Los ensayos en modelos animales ya han mostrado resultados prometedores, reduciendo tanto la frecuencia como la gravedad de las malformaciones. El siguiente paso es completar la fase preclínica e iniciar ensayos en humanos junto a empresas farmacéuticas.
🍢Guía de tapas de la Feria de Día34 casetas · pincho de feria a 3,50 € · 4-15 sepDesde el 4El segundo proyecto, el 4D-Trainer, apuesta por la tecnología para revolucionar la rehabilitación cervical. El sistema combina un sensor inercial de alta precisión con un entorno de realidad virtual que registra y analiza los movimientos del cuello y la cabeza del paciente mientras realiza ejercicios guiados.
La investigadora Fátima Pérez Robledo, coordinadora del proyecto junto al ingeniero André Sales Mendes, explica que la herramienta convierte una evaluación que antes dependía del ojo clínico en una medida completamente objetiva y cuantificable. Esto permite diseñar planes de rehabilitación a medida para pacientes con dolor cervical, vértigos, cefaleas, secuelas de ictus o Parkinson.
Ambos equipos han contado con el respaldo de la plataforma de innovación sanitaria del IBSAL, y gracias al sello obtenido tendrán acceso a asesoramiento estratégico para facilitar la transferencia de sus tecnologías al entorno clínico.
Salamanca vuelve a demostrar que la investigación biomédica que se hace en sus laboratorios está a la altura de los retos sanitarios más exigentes.
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