Santander revienta en su Semana Grande: cuarenta peñas, hoteles llenos y una ciudad que no cabía en sí misma

Santander ha vivido unos días de fiesta como no recordaba en mucho tiempo. La Semana Grande 2026 ha pasado a los libros como la edición más participativa de su historia, con cuarenta peñas recorriendo cada rincón de la ciudad, una ocupación hotelera que ha superado el 85% y miles de visitantes que han convertido las calles del centro en un hervir constante de gente.

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El dato más llamativo ha sido precisamente ese: el número de peñas se ha duplicado respecto a ediciones anteriores. Desde la tradicional La Pera en la plaza de México hasta el Río de la Pila o la plaza de Cachavas, no ha habido rincón sin ambiente. De día y de noche, la ciudad ha estado volcada en la fiesta.

Los conciertos también han respondido. El de Dani Martín, con 12.000 personas congregadas, fue el más multitudinario y puso el broche final a una programación musical que llenó tanto la Campa de La Magdalena como la plaza de la Porticada. El tiempo acompañó durante casi toda la semana, lo que facilitó que las actividades de calle fueran un éxito rotundo.

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Sin embargo, tanta afluencia tiene su precio. Los autobuses circularon tan llenos que en varios momentos no podían recoger más pasajeros. Encontrar aparcamiento fue una odisea, agravada por la clausura del parking de Pombo, uno de los más céntricos de la capital cántabra.

Los vecinos del Ensanche, Cañadío y Pombo han sido los más críticos. Desde sus asociaciones han denunciado públicamente el ruido acumulado noche tras noche y la basura generada en las calles, señalando que los servicios de limpieza tenían que trabajar mientras la fiesta seguía a plena marcha en los locales de ocio nocturno. Consideran que la situación se ha normalizado de una manera que perjudica la convivencia en el barrio.

Por su parte, la alcaldesa Gema Igual ha valorado la edición como un ejemplo de celebración con ilusión, responsabilidad y participación extraordinaria, destacando que la convivencia ha sido la gran protagonista de estos diez días.

La Policía Local no registró denuncias ni incidentes graves, algo que contrasta con lo ocurrido en la primera noche de las fiestas del año anterior. Una buena noticia en medio de un balance que, como casi siempre, tiene dos caras bien distintas según desde qué ventana se mire.