El nuevo centro de salud Segovia IV no es un edificio sanitario al uso. Sus arquitectos y responsables de la Junta de Castilla y León lo han concebido desde el principio con una premisa clara: que el espacio en sí mismo ayude a curar, o al menos a no angustiar.

La luz natural, los patios interiores y una distribución lógica e intuitiva son las señas de identidad de este inmueble exento de dos plantas que ya forma parte del paisaje urbano de la capital segoviana.
María Luisa Olmeda, jefa de Infraestructuras Sanitarias de la Gerencia Regional de Salud, lo describe como un edificio «singular pero discreto», con un lenguaje volumétrico sereno que busca integrarse en su entorno sin estridencias.
Nada más llegar, el paciente encuentra una plataforma exterior accesible que actúa de transición entre la calle y el interior, y un gran pórtico que protege de las inclemencias del tiempo. El vestíbulo es amplio y los recorridos, claros. Las vistas hacia el paisaje desde las zonas comunes y las salas de espera están pensadas para reducir la ansiedad que genera cualquier visita médica.
Los servicios se reparten según su intensidad de uso. En la planta baja se concentran las áreas de mayor afluencia y las destinadas a personas con movilidad reducida: extracciones, recepción, administración, triaje de enfermería, asistencia social y radiodiagnóstico. Pediatría cuenta con zona propia y acceso independiente. También en esta planta se ubican fisioterapia, rehabilitación, preparación al parto, atención a la mujer y la Unidad de Afrontamiento Activo del Dolor Crónico.
La zona posterior acoge urgencias, Atención Continuada y Emergencias Sanitarias, con entrada diferenciada para evitar interferencias con la actividad ordinaria y facilitar la llegada de ambulancias.
La primera planta alberga las consultas, las salas de procedimientos, cirugía menor y atención bucodental, organizadas en bloques paralelos separados por patios y fachadas abiertas que garantizan privacidad y tranquilidad.
Los materiales escogidos priorizan la durabilidad y el bajo mantenimiento. Las fachadas se han adaptado a cada orientación y el edificio incorpora energías renovables, instalaciones sectorizadas y sistemas avanzados de gestión del consumo energético.
Olmeda subraya que esta combinación convierte el centro en una infraestructura eficiente y comprometida con la transición energética, sin renunciar a mejorar la experiencia de los pacientes y las condiciones laborales de los profesionales que allí trabajan cada día.
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