La ciudad de Sevilla ha perdido a uno de sus grandes referentes de la noche y la cultura musical. Diego Marqués Pichardo, el legendario DJ que durante décadas presidió la cabina del mítico Fun Club, falleció este miércoles dejando un vacío enorme en quienes vivieron de cerca su música y su manera única de entender la noche sevillana.

Diego no era un DJ al uso. Era un narrador sonoro capaz de construir noches enteras con una selección musical que marcaba a quien la vivía. Durante más de veinte años en Fun Club, y tras pasar por salas como Dragón Rojo, Sonnos, Piruetas o B-60, se convirtió en una figura indispensable de la escena nocturna de la capital hispalense.
Lo que hace aún más emotiva su pérdida es que seguía en activo hasta el momento de su fallecimiento, manteniendo viva su Alternativa Night con la misma pasión de siempre.
Las redes sociales no tardaron en llenarse de mensajes de condolencia. El músico sevillano Chencho Fernández compartió una fotografía suya calificándola de mítica, recordando cómo Diego buscaba la música con dedicación y cerraba las noches poniendo el Angie de los Rolling Stones como señal de despedida: «Hasta aquí hemos llegado», era su forma de decir adiós hasta la próxima.
El periodista deportivo Javier Gancedo también quiso rendirle tributo recordando que se conocieron a finales de los años ochenta y que Diego llegó incluso a dejarle pinchar en el Fun. «Su amistad fue oro para mí», escribió emocionado.
La tienda de discos Record Sevilla, referente cultural de la ciudad ubicada en la calle Amor de Dios, lo definió como «el primer DJ de Sevilla» y destacó que «fuiste luz en la noche de muchas generaciones y auténtica escuela desde tu cabina».
La sala Rewind, donde Diego también dejó huella, lo despidió como «un DJ irrepetible, maestro de varias generaciones y, por encima de todo, una persona profundamente querida».
Sevilla pierde así a uno de esos personajes que no aparecen en los libros de historia pero que forman parte del alma de una ciudad. Diego Marqués pinchó música para que otros bailaran, soñaran y se enamoraran. Y eso, en el recuerdo colectivo de quienes lo vivieron, no desaparece con él.



