Sevilla pondrá fin al caos de motos en la Plaza de San Francisco con una reforma integral prevista para 2027

La Plaza de San Francisco, uno de los espacios más emblemáticos del casco histórico de Sevilla, se ha convertido sin quererlo en el mayor aparcamiento de motocicletas del Centro. Más de medio centenar de motos se concentran a diario en este enclave patrimonial, una imagen que el Ayuntamiento considera inaceptable y que tiene intención de erradicar de forma definitiva.

Sevilla pondrá fin al caos de motos en la Plaza de San Francisco con una reforma integral prevista para 2027

La raíz del problema es sencilla de explicar. La demanda de aparcamiento para motos en el Casco Antiguo supera con creces la oferta disponible. Cada vez más trabajadores sevillanos han dejado el coche en casa y optan por la moto para evitar tanto los atascos como las frecuentes saturaciones del transporte público. El resultado es que los estacionamientos habilitados se llenan rápidamente y los usuarios acaban ocupando espacios peatonales que no están pensados para ello.

La zona más afectada es la parte de la plaza más próxima a la sede de la Fundación Cajasol, donde las motocicletas se apelotonan cada mañana generando una imagen de desorden que contrasta con el valor histórico y representativo del lugar.

El gobierno municipal que encabeza José Luis Sanz tiene claro que esta situación debe terminar. La solución pasa por una reurbanización integral de la plaza, un proyecto que transformará por completo este espacio que actualmente muchos consideran infrautilizado. Las obras serán ejecutadas por Emasesa, aprovechando la intervención para renovar también las redes de saneamiento y abastecimiento, que se encuentran obsoletas.

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El inicio de los trabajos no llegará antes del verano de 2027, un calendario que el Consistorio ajusta con cuidado para no solaparse con otras obras ya en marcha en el centro histórico y para respetar los usos estacionales de la plaza, especialmente durante la Semana Santa, cuando el espacio se destina al montaje de los palcos de la Carrera Oficial.

Precisamente esa temporalidad es uno de los aspectos curiosos de la situación actual. Durante determinados periodos del año, la Cuaresma, el Corpus o la Navidad, las motos desaparecen por completo al ocuparse la plaza con infraestructuras festivas. Pero en cuanto pasan esas fechas, las motocicletas regresan sin falta.

La intención es que, una vez comiencen las obras, eso no vuelva a ocurrir nunca más. El Ayuntamiento trabaja en acuerdos con aparcamientos privados del entorno para ofrecer tarifas reducidas que faciliten la transición y eviten que los motoristas queden sin alternativa real.

La cuenta atrás para el cambio de imagen de la Plaza de San Francisco ha comenzado.