El Ayuntamiento de Soba ha anunciado la próxima adquisición de un vehículo eléctrico de seis plazas para facilitar el regreso de los visitantes tras completar el recorrido de la tirolina instalada junto a las cascadas del río Gándara. El pequeño coche, similar a los empleados en campos de golf, resolverá uno de los principales inconvenientes que ha presentado la instalación desde su apertura.

El problema es sencillo pero molesto: una vez que los usuarios recorren los 421 metros de la tirolina, deben volver caminando al punto de salida. El trayecto supone unos diez minutos a pie, algo que la propia empresa gestora ya reconoce en su página web, donde advierte de ello y asegura estar buscando una solución.
El Consistorio ha decidido tomar la iniciativa. El alcalde, Julián Fuentecilla, ha explicado que el vehículo permitirá trasladar tanto a los visitantes como el material necesario para el desarrollo de la actividad. La inversión se sitúa entre los 7.000 y los 8.000 euros y el Ayuntamiento prevé financiarla a través de una ayuda del programa Leader.
Los plazos apuntan a comienzos de 2027, aunque el objetivo del equipo municipal es adelantar la llegada del vehículo si los trámites administrativos lo permiten.
Pero la tirolina no es el único frente que afronta el municipio en ese entorno. El Ayuntamiento también ha iniciado ya las obras de renovación del parque infantil situado en el monte junto a la instalación, un espacio que llevaba tiempo en mal estado y que el pasado invierno llegó a cerrarse temporalmente por motivos de seguridad.
El viejo parque contaba con columpios, un tobogán, un balancín y un puente de cuerdas que el tiempo y la falta de mantenimiento habían deteriorado. Ahora se sustituirá por un conjunto nuevo que incluirá un columpio tipo cesta y una pequeña tirolina de unos 20 metros, pensada especialmente para los más pequeños.
El acta de inicio de las obras se firmó la semana pasada y la previsión es que el nuevo parque esté listo antes de que acabe el año.
Fuentecilla subraya que el objetivo es que la zona de La Gándara gane atractivo más allá de la propia tirolina, y que las familias que se acerquen hasta allí encuentren un espacio en condiciones para disfrutar. Un conjunto de mejoras que busca consolidar el entorno como un referente de ocio y turismo activo en el valle de Soba.
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