La crisis del sector agrario en Segovia se hizo evidente el pasado lunes. Más de 300 tractores y un centenar de manifestantes se movilizaron por el centro de la ciudad. La protesta tenía como objetivo visibilizar la precaria situación que enfrentan los agricultores y ganaderos.

Los organizadores, que incluían a UCCL, Asaja y Alianza Upa-Coag, llevaron un féretro simbólico para representar la "muerte del campo". Fueron claros a la hora de señalar que se sienten asfixiados por la falta de rentabilidad en sus explotaciones.

El tráfico quedó colapsado durante más de tres horas. La Vía Roma, principal arteria de comunicación, se vació y se vieron obligados a modificar la ruta de transporte público. El ambiente en la manifestación fue pacífico, aunque se notó el descontento generalizado entre los asistentes.

Las pancartas y los cánticos resonaron a lo largo del recorrido. Los manifestantes exigieron atención a problemas como el crecimiento de los costes de producción y el marco burocrático que les afecta. En su camino, la columna de tractores se detuvo ante el Acueducto para dar a conocer sus demandas.

Los presentes representaron a varias comarcas de la provincia. A pesar de las inclemencias del tiempo, el malestar no se disuadió. Los agricultores y ganaderos comenzaron su jornada recogiendo a compañeros desde las primeras horas de la mañana, formando largas filas hacia Segovia.

La protesta no fue un hecho aislado. Anteriores movilizaciones en 2024 y 2025 también plasmaron el malestar del sector. Esta vez, la participación superó las expectativas, reafirmando el hartazgo entre los miembros del gremio.

Con pancartas que decían

por redaccion