Las autoridades de Manacor han abierto una investigación tras descubrir una situación de extrema precariedad habitacional en una vivienda del municipio, donde llegaron a convivir hasta treinta personas en condiciones que los propios agentes han calificado de alarmantes.

Cada uno de los inquilinos abonaba entre 80 y 100 euros mensuales por un espacio que, en ningún caso, estaba preparado para albergar a semejante número de residentes. Una cifra que, sumada, podría suponer unos ingresos de hasta 3.000 euros al mes para quien estuviera detrás del alquiler de esa propiedad.
El caso pone de manifiesto una realidad que se repite con demasiada frecuencia en distintos puntos de la isla: la presión sobre el mercado inmobiliario y la escasez de vivienda asequible empujan a personas en situación vulnerable a aceptar condiciones indignas con tal de tener un techo bajo el que dormir.
Los investigadores tratan ahora de determinar la identidad del propietario o arrendador responsable de habilitar el inmueble bajo esas circunstancias, así como las posibles infracciones urbanísticas, sanitarias y administrativas que podrían derivarse de los hechos.
Manacor, uno de los municipios más poblados de Mallorca, no es ajeno a la problemática del acceso a la vivienda que afecta a toda la isla. El turismo masivo, la gentrificación y el alza desbocada de los precios del alquiler han reducido drásticamente las opciones para quienes tienen ingresos bajos o trabajan en sectores con salarios precarios.
Organizaciones sociales llevan años advirtiendo de que situaciones como esta son más habituales de lo que reflejan las estadísticas oficiales, ya que muchos afectados no denuncian por miedo a perder el único alojamiento del que disponen, aunque este sea completamente inadecuado.
Las autoridades locales insisten en que se actuará con contundencia si se confirman las irregularidades y recuerdan que explotar a personas en situación de necesidad habitacional constituye no solo una infracción grave, sino también un ataque directo a la dignidad humana.
El caso de Manacor vuelve a abrir el debate sobre la urgencia de políticas públicas que garanticen el acceso a una vivienda digna en Mallorca, una isla donde los precios del mercado han dejado muy atrás los salarios de buena parte de su población.



