Tres concejales de Vox Madrid quedan sin grupo tras la expulsión en firme de Ansaldo y Toscano del partido

El Ayuntamiento de Madrid inicia el nuevo curso político con una situación inédita en Cibeles: tres concejales sin grupo municipal, después de que la expulsión de Ignacio Ansaldo y Carla Toscano de Vox haya sido formalizada oficialmente durante el parón estival.

Tres concejales de Vox Madrid quedan sin grupo tras la expulsión en firme de Ansaldo y Toscano del partido

Una resolución firmada el pasado 7 de agosto por Borja Fanjul, presidente del Pleno, certifica que tanto Ansaldo como Toscano pasan a ser concejales no adscritos, la misma condición que ya ostenta Javier Ortega Smith desde hace meses. El documento acredita el expediente disciplinario interno tramitado por la Secretaría General de Vox, con Ignacio Garriga al frente.

Los dos ediles intentaron frenar el proceso. Antes del verano remitieron al juzgado 51 de Madrid un escrito para desestimar las medidas cautelares que habían solicitado contra su expulsión. Ansaldo fue un paso más allá y presentó alegaciones ante la Secretaría del Pleno el mismo día 7 de agosto, pero fueron rechazadas, lo que dejó despejado el camino al procedimiento administrativo.

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Con este desenlace, el Grupo Municipal Vox en el Ayuntamiento de Madrid quedará compuesto únicamente por Arantxa Cabello y Fernando Martínez Vidal, los dos ediles que permanecen leales a la formación. El reglamento municipal establece que, en estos casos, son quienes se quedan en el partido los legítimos representantes del grupo, no quienes lo abandonan o son expulsados.

Los tres concejales no adscritos tendrán una capacidad de actuación más limitada que los grupos oficiales. Podrán presentar una iniciativa cada dos plenos ordinarios y una cada cuatro comisiones de área de Gobierno. También podrán formular preguntas e interpelaciones en las sesiones plenarias, pero no comparecencias, una herramienta reservada exclusivamente a los grupos políticos o a la quinta parte de los concejales.

En cuanto a los tiempos de intervención, serán fijados por la Junta de Portavoces, con el límite de no superar el tiempo asignado a cada grupo y nunca por debajo de un minuto. El voto de cada uno de ellos computará de la misma manera que si estuvieran integrados en un grupo municipal.

Madrid arranca así el otoño político con un Pleno más fragmentado, donde la crisis interna de Vox tiene consecuencias directas en el funcionamiento institucional del consistorio. Tres concejales elegidos bajo las siglas del partido de ultraderecha deberán ahora navegar en solitario por los pasillos del Palacio de Cibeles.