Un fuego declarado en la madrugada del sábado en la zona del Berrocal de Plasencia ha vuelto a poner sobre la mesa un problema recurrente en la ciudad: el incumplimiento de la obligación de desbrozar los terrenos de propiedad privada durante los meses de mayor riesgo de incendio.

El incendio se inició en torno a las 00:30 horas del sábado 8 de agosto en unos solares de titularidad privada ubicados en la avenida de Salamanca. La proximidad al casco urbano llevó a activar durante varias horas el nivel 1 del Plan Infoex, el protocolo de emergencias por incendios forestales de la Junta de Extremadura. Finalmente, los equipos de extinción lograron estabilizar el fuego en torno a las 04:00 horas.
Gracias a la rápida intervención de los efectivos, las llamas solo afectaron a pasto y matorral en el área comprendida entre el recinto ferial del Berrocal, la sede de Cruz Roja, el Palacio de Congresos y la depuradora. No se registraron heridos ni daños en viviendas ni en edificios públicos.
Las causas del incendio aún están por determinar, aunque desde el Ayuntamiento de Plasencia se apunta a que su origen podría haber sido intencionado.
A raíz del suceso, el consistorio emitió un comunicado ese mismo sábado por la tarde en el que recordó a los propietarios de parcelas privadas su obligación legal de mantener limpios y desbrozados sus terrenos. Según el ayuntamiento, esta exigencia ya fue trasladada formalmente a los afectados desde finales del mes de mayo, sin que en todos los casos haya tenido respuesta.
El ayuntamiento también quiso dejar constancia de que, por su parte, ya había cumplido con sus responsabilidades: el recinto del Berrocal fue desbrozado y limpiado tras la celebración de las ferias, dejando el suelo de titularidad pública en perfectas condiciones.
Desde el consistorio se hizo un llamamiento directo a la ciudadanía: «Reiteramos el ruego de colaboración ciudadana para cumplir la ley y prevenir estos incidentes», señalaron en su nota.
El suceso evidencia que, pese a las advertencias previas, siguen existiendo zonas de riesgo en el interior del municipio que dependen de la responsabilidad individual de sus propietarios, una situación que en pleno verano puede tener consecuencias mucho más graves.



