Un toro solitario llega hasta un supermercado de Cuéllar en el encierro más peligroso de las fiestas

El tercer encierro de las fiestas de Cuéllar dejó este martes escenas de auténtico peligro y momentos de máxima tensión, con toros de la ganadería de Rosa Rodríguez que protagonizaron una conducción caótica tanto en el campo como ya dentro de la localidad segoviana.

Un toro solitario llega hasta un supermercado de Cuéllar en el encierro más peligroso de las fiestas

La jornada arrancó con algo de retraso en la salida de corrales, debido a las dificultades para colocar los bueyes en la zona de partida. Una vez en marcha, los astados imprimieron una velocidad inusual desde los primeros metros del pinar, lo que complicó enormemente el trabajo de los jinetes encargados de conducir la manada.

Los problemas se agravaron al cruzar la zona de Las Máquinas, donde varios toros quedaron rezagados y los jinetes tuvieron que emplearse a fondo para lograr cruzar la carretera de Cantalejo con todos los animales. Pero la situación más llamativa llegó poco después, cuando uno de los toros se separó completamente del grupo y emprendió su propia ruta hasta llegar a la zona del polígono industrial, muy cerca de un supermercado y junto a un lavadero de vehículos. El animal tuvo que ser sedado por los servicios veterinarios.

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¡Cuéllar está en fiestas!Qué hay AHORA y qué queda hoy — programa en vivo28 ago — 3 sept
En fiestas

Los cinco toros restantes completaron la parada en el descansadero, pero al retomar el camino hacia el Embudo bajaron a tal velocidad que resultó imposible detenerlos en lo alto de la cuesta. Durante el descenso, las reses comenzaron a disgregarse en distintas direcciones, provocando escenas de pánico entre los centenares de espectadores concentrados en ese tramo. Uno de los toros escaló hacia la zona derecha, otro se tumbó junto al asfalto y los demás tomaron caminos distintos.

Tras un intenso trabajo de los jinetes, los cinco astados lograron llegar finalmente a las calles de Cuéllar, aunque de forma muy dispersa. Algunos de los toros mostraron un notable agotamiento, llegando a pararse o tumbarse en mitad del recorrido urbano. Los mozos realizaron un gran esfuerzo para dirigirlos hasta la plaza y dar por concluido un encierro que, pese a terminar sin heridos de gravedad, dejó un regusto de preocupación entre vecinos y aficionados.

El encierro quedará en la memoria de Cuéllar como uno de los más complicados y deslucidos de los últimos años, aunque también como uno de los que más emociones y sustos concentró en un solo recorrido.