Ciutadella dará un paso decisivo hacia el uso del agua desalada con la construcción de una infraestructura que llevará el agua de la planta de Rafal Amagat hasta el depósito que abastece el casco urbano. Las obras, presupuestadas en 7,5 millones de euros, ya tienen nombre y apellidos: afectarán a un total de 33 fincas durante su ejecución.

El Boletín Oficial de las Illes Balears ha publicado la relación de expropiaciones, ocupaciones temporales y servidumbres de paso necesarias para llevar adelante el proyecto. La mayoría de los propietarios afectados solo tendrán que permitir el paso de maquinaria y operarios mientras duren los trabajos. Sin embargo, siete de las 33 fincas sufrirán expropiaciones parciales que suman en conjunto 997 metros cuadrados.
A partir de la publicación del anuncio, se abre un plazo de quince días hábiles para que los propietarios afectados puedan presentar alegaciones o señalar posibles errores en la relación de bienes incluidos en el expediente.
El proyecto fue aprobado por la Agencia Balear del Agua y de la Calidad Ambiental a finales de 2025 y se enmarca dentro del Plan Hidrológico de Balears. La tubería, de siete kilómetros de longitud, unirá la desaladora con el depósito de Es Caragolí, punto clave del suministro al núcleo urbano de Ciutadella.
La necesidad de esta obra responde a una situación que se ha vuelto insostenible. La sobreexplotación de los pozos del municipio ha provocado una grave intrusión marina, con niveles de salinidad que han llegado a duplicar el límite legal de cloruros. Mientras tanto, la desaladora funciona muy por debajo de su capacidad real.
El Plan de Gestión Sostenible del Agua de Ciutadella establece que solo podrán mantenerse en funcionamiento 30 pozos, mientras otros 24 deberán clausurarse de forma definitiva. Además, el Ayuntamiento tendrá que sustituir el 45 por ciento del agua que extrae actualmente de los pozos por agua desalada o regenerada, lo que implica doblar la compra de agua a la agencia autonómica.
Sin la conexión entre la planta y el depósito de Es Caragolí, ninguno de estos objetivos será posible. Las obras representan, por tanto, mucho más que infraestructura: son la llave para garantizar un suministro de agua sostenible en el municipio más occidental de Menorca a medio y largo plazo.
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