Los cerca de 500 habitantes de Carbajales de Alba han encendido las alarmas tras conocer que el equipo de Gobierno del PP ha aprobado una subida del 75% en el Impuesto sobre Bienes Inmuebles, elevando el coeficiente aplicado sobre el valor catastral del 0,40% al 0,70%, un porcentaje que supera incluso el que se aplica en Zamora capital para inmuebles urbanos, fijado en el 0,61%.

El impacto en los bolsillos es inmediato. Una vivienda que hasta ahora pagaba 200 euros anuales pasará a abonar 340 euros. Para los titulares de explotaciones ganaderas, la situación es aún más grave: el desembolso podría superar los 1.000 euros al año, un golpe difícil de asumir en un municipio donde la mayoría de los residentes son jubilados con pensiones modestas.
Y no es el único mazazo que han recibido los vecinos en poco tiempo. Antes de esta subida del IBI, ya habían visto cómo las tasas del agua y de la recogida de basuras se duplicaban. La acumulación de cargas está generando un malestar profundo entre la población.
Manuel Fidalgo, concejal de Zamora Sí en el Ayuntamiento, fue quien destapó la medida al revisar los presupuestos municipales para 2026, que ascienden a 970.000 euros frente a los 800.000 del año anterior. En esas cuentas, la previsión de ingresos por IBI suma 143.000 euros, dentro de un ejercicio que contempla un superávit de 160.000 euros. «No se entiende por qué sube la contribución si hay dinero», ha señalado el edil.
Fidalgo solicitó debatir la cuestión en el pleno celebrado el pasado 31 de julio, pero la petición fue rechazada al no figurar en el orden del día. Desde entonces ha reclamado la convocatoria de un pleno extraordinario específico para tratar el asunto. La respuesta del PP, según denuncia, no ha podido ser más desalentadora: que acuda a los juzgados si no está de acuerdo.
El concejal también ha puesto el dedo en la llaga sobre la gestión del gasto, acusando al equipo de Gobierno de invertir en fiestas y toros sin seguir los procedimientos legales de adjudicación ni convocar concursos.
«No podemos más», resume Fidalgo, con palabras que hacen eco del sentir general de un pueblo pequeño que ve cómo su frágil economía doméstica se resiente ante unas decisiones que, de momento, el partido que gobierna el municipio no parece dispuesto a reconsiderar.
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