Vecinos de varios municipios alaveses denuncian los tramos de carretera donde el ruido se hace insoportable

Laudio, Amurrio, Legutio, Arratzua-Ubarrundia y Ribabellosa han puesto sobre la mesa un problema que muchos conocen pero que pocas veces recibe la atención que merece: el ruido generado por el tráfico en las carreteras de Álava está afectando seriamente a la calidad de vida de miles de personas.

Vitoria-Gasteiz

Residentes de estos municipios han identificado los llamados puntos negros del ruido, es decir, aquellos tramos de vía donde la contaminación acústica supera los niveles considerados aceptables y se convierte en una fuente constante de malestar para quienes viven en sus proximidades.

El problema no es menor. La exposición prolongada a niveles elevados de ruido provoca consecuencias directas sobre la salud: dificultades para conciliar el sueño, estrés, problemas de concentración e incluso alteraciones cardiovasculares. Los afectados llevan tiempo reclamando soluciones concretas, y ahora han decidido señalar con precisión dónde se concentra el problema.

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Cada uno de los municipios implicados presenta sus propias particularidades. En algunos casos se trata de carreteras nacionales con un tráfico de vehículos pesados especialmente intenso durante las horas nocturnas. En otros, son vías secundarias que discurren demasiado cerca de zonas residenciales sin ningún tipo de barrera acústica que amortigüe el impacto del sonido.

Los vecinos piden a las administraciones responsables que actúen con medidas efectivas: pantallas acústicas, reducción de velocidad en los tramos más problemáticos, mejoras en el firme de la calzada y una monitorización continua de los niveles de ruido.

Esta iniciativa de señalización ciudadana resulta especialmente valiosa porque pone cara y lugar a un fenómeno que los datos oficiales a menudo diluyen en promedios que no reflejan la realidad cotidiana de quienes viven junto a estas vías.

El mapa de puntos negros elaborado a partir de los testimonios de los afectados es ahora una herramienta sobre la que las instituciones alavesas tendrán que pronunciarse. Los vecinos esperan respuestas, y el reloj lleva demasiado tiempo corriendo sin que la situación mejore.