Vender en las playas de Menorca sale a cuenta: los vendedores ambulantes desafían multas de hasta 1.500 euros

Las playas más emblemáticas de Menorca llevan otro verano conviviendo con un problema que parece no tener solución fácil: la venta ambulante no autorizada. Frutas, mojitos y baratijas siguen ofreciéndose en los arenales de la isla pese a los controles policiales, los decomisos y las sanciones económicas.

Vender en las playas de Menorca sale a cuenta: los vendedores ambulantes desafían multas de hasta 1.500 euros

Lectores preocupados se han puesto en contacto con la redacción a lo largo del verano para denunciar la situación, especialmente por la venta de productos alimentarios distribuidos, en palabras de uno de ellos, «sin las mínimas condiciones de higiene». La práctica se extiende tanto por calas vírgenes como Cala en Turqueta, Son Saura, Macarella, Cala Mitjana o La Vall, como por playas más urbanizadas de la isla. En las zonas boscosas cercanas, los vendedores esconden su mercancía, cajas de fruta y bebidas compradas en supermercados, que utilizan como almacén improvisado.

Ciutadella es el municipio con más actuaciones registradas. La Policía Local realizó varios controles durante julio y agosto que se saldaron con quince denuncias en playas como Macarella, Macarelleta, Cala en Turqueta, Son Saura, La Vall y Cala en Brut, una cifra similar a la de veranos anteriores. Las multas oscilan entre los 750 y los 1.500 euros, y la reincidencia es uno de los factores que determina la cuantía final.

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El oficial Miquel Moll explica por qué los multados vuelven a intentarlo: uno de los vendedores habituales llevaba encima casi 800 euros ganados en menos de un día trabajando en la playa. Con esas cifras, la sanción resulta asumible para quienes hacen de esta actividad un negocio rentable. Solo dos personas que se estrenaron este verano no volvieron tras ser denunciadas y ver sus productos decomisados.

En Alaior, la concejal Maria Antònia Pons señala que se realizaron cuatro actuaciones durante el verano, con las correspondientes aprehensiones de material. Desde Es Mercadal, el edil Cristóbal Pons informa de tres sanciones por infracciones cometidas en Son Parc y Arenal d’en Castell. En ambos municipios, los responsables coinciden en que se trata, en su mayoría, de los mismos vendedores que ya actuaban en años anteriores.

El patrón se repite: multas, decomisos, y vuelta a empezar. Mientras el negocio siga siendo más rentable que la sanción, el problema continuará siendo una imagen habitual en los arenales menorquines cada verano.