Ventosa revive el alma de los antiguos tratantes en su vigésimo tercer Mercado del Trato

La localidad riojana de Ventosa celebró este domingo una nueva edición de su tradicional Mercado del Trato, una cita que año tras año devuelve la vida a una costumbre centenaria y convierte las calles del pueblo en un escenario de otro tiempo.

Ventosa revive el alma de los antiguos tratantes en su vigésimo tercer Mercado del Trato

La jornada correspondió a la vigesimotercera edición de este encuentro singular, que rinde homenaje a la figura de los tratantes y trajineros que durante siglos cruzaron el norte de España comprando y vendiendo todo tipo de mercancías. Una profesión que marcó la identidad de muchos pueblos riojanos y que hoy encuentra en Ventosa su mejor escaparate.

Las calles del municipio se transformaron por completo para acoger el ambiente propio de aquellos mercados de antaño. Vecinos y visitantes se mezclaron entre puestos, animales y productos de la tierra, en una atmósfera que invita a imaginar cómo eran los intercambios comerciales de generaciones pasadas.

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El Mercado del Trato se ha consolidado como uno de los eventos más queridos del calendario festivo y cultural de la zona. Su capacidad para aunar tradición, entretenimiento y memoria histórica lo convierte en una propuesta atractiva tanto para los habitantes de los pueblos cercanos como para quienes se acercan desde Logroño y otras localidades de La Rioja.

La organización preparó, como es habitual, diversas actividades y ambientaciones para enriquecer la experiencia de los asistentes. La participación ciudadana es uno de los pilares del evento, con muchos vecinos que se suman a la recreación vistiendo ropas de época y adoptando el papel de aquellos comerciantes ambulantes que dieron nombre a la cita.

Este tipo de iniciativas resultan esenciales para mantener viva la memoria colectiva de los pueblos pequeños, que encuentran en sus tradiciones una seña de identidad propia y un motivo de orgullo compartido.

Ventosa demuestra una vez más que la recuperación del pasado no solo es posible, sino que puede convertirse en un motor de cohesión social y de atracción de visitantes para el mundo rural riojano.