Vox ha lanzado un aviso directo al alcalde de Sevilla, José Luis Sanz: si quiere continuar gobernando con comodidad y contar con el respaldo del partido en el Ayuntamiento, debe detener el proyecto del centro cultural islámico previsto en el barrio de la Oliva, en el Polígono Sur.

Así lo expresaron este viernes en la capital andaluza el portavoz de Seguridad Nacional de Vox, Samuel Vázquez, y el portavoz del partido en Andalucía, Javier Cortés, que comparecieron ante los medios frente al solar donde está proyectada la construcción del edificio promovido por la Fundación Mezquita de Sevilla.
Cortés fue contundente y recordó que el grupo municipal de Vox ha mostrado «lealtad y ayuda» al PP en el Ayuntamiento, por lo que seguir adelante con este proyecto los coloca en una «situación muy incómoda». También lanzó una crítica directa al alcalde: «No tiene sentido que el alcalde consulte si los sevillanos quieren más días de feria y que no pregunte si quieren una mezquita».
El partido considera que el edificio, que contaría con un minarete de 30 metros de altura, equivalente a unas diez plantas, tiene la condición de edificio singular, lo que otorgaría al gobierno municipal capacidad jurídica para someter el proyecto a consulta ciudadana.
Vox ha presentado además un recurso de alzada contra el proyecto, compuesto por 44 páginas de argumentos legales. Cortés aseguró que tienen «muy claro» que ganarán ese recurso y que logrará frenar la construcción.
El partido también acusa al propio Sanz de prevaricación, al entender que el alcalde reconoce implícitamente el uso religioso del edificio cuando apela a la libertad de culto y a la Constitución para defenderlo. Para Vox, el centro cultural islámico «no es más que un disfraz para hacer su mezquita».
Los representantes del partido sostienen que el proyecto no cumple con el Plan General de Ordenación Urbana de Sevilla y alertan de lo que describen como un «peligro de islamización» para la ciudad, asociando la construcción con consecuencias negativas para las mujeres y el conjunto de la sociedad sevillana.
El próximo Consejo de Gobierno de la Gerencia de Urbanismo será, según reconoció el propio Cortés, otra oportunidad para que Sanz se posicione definitivamente sobre el asunto. La presión política sobre el alcalde no parece que vaya a ceder en los próximos meses.



