Zamora celebra la tercera edición de Fromago con un mensaje claro: el queso empieza en el campo y su futuro depende de quien lo trabaja

La tercera edición de Fromago abrió sus puertas en Zamora con una inauguración que fue mucho más que un acto protocolario. El presidente de la Diputación, Javier Faúndez, aprovechó el escenario del Palacio de la Encarnación para colocar en el centro del debate a quienes están detrás de cada pieza de queso: los ganaderos, los agricultores y los queseros de la provincia.

Zamora celebra la tercera edición de Fromago con un mensaje claro: el queso empieza en el campo y su futuro depende de quien

«Sin ellos Fromago no existiría», afirmó Faúndez ante autoridades, representantes empresariales y profesionales del sector. La frase no fue casual. Esta misma semana, productores zamoranos habían alertado sobre la baja rentabilidad de las explotaciones de ovino y la dificultad de garantizar el relevo generacional en el campo.

La feria no quiere quedarse en escaparate de cuatro días. El objetivo declarado es que el valor añadido que genera toda la cadena, desde la explotación ganadera hasta la quesería, permanezca en la provincia. Para ello, Fromago incorpora una dimensión profesional con encuentros entre empresas y compradores internacionales, buscando abrir mercados fuera de España para las queserías zamoranas.

Pero el reto más urgente no está en el extranjero. Está en los pueblos, en las familias que intentan mantener abiertas sus explotaciones y en los jóvenes que deben decidir si continúan con el negocio familiar.

Noticias de Zamora en tu WhatsAppGratis, sin registros y sin que nadie vea tu número.
Unirme al canal

Por eso, uno de los anuncios más relevantes de la inauguración apunta precisamente a la formación. La Diputación prepara nuevas instalaciones para EILZA, la Escuela Internacional de Industrias Lácteas, con más de mil metros cuadrados en el Colegio del Tránsito. El proyecto busca convertir a Zamora en referencia nacional e internacional en formación quesera y garantizar que el sector cuente con profesionales preparados en los próximos años.

Faúndez reivindicó también el conocimiento que existe detrás de cada explotación y cada quesería, ese saber hacer transmitido de generación en generación que no aparece en ningún catálogo pero que sostiene todo lo demás.

La pregunta que deja en el aire esta edición de Fromago es la misma que se repite en tantos rincones del medio rural: qué quedará cuando se desmonte la feria, cuando desaparezcan las carpas y los visitantes regresen a casa.

El verdadero éxito de Fromago no se medirá en cifras de asistencia sino en si dentro de unos años siguen existiendo ganaderos que ordeñen cada mañana y queserías que transformen esa leche en los pueblos de Zamora.