El Ayuntamiento de Santander ha dado un paso formal para gestionar el cierre prolongado del aparcamiento subterráneo de la Plaza de Pombo. La Junta de Gobierno Local aprobó este lunes la suspensión temporal de la concesión que el municipio mantiene con la empresa Empark para la explotación de este aparcamiento, una medida que se prolongará mientras duren los trabajos de rehabilitación.

Fuentes municipales califican la decisión de procedimiento habitual en estas situaciones. Al no poder operar el espacio, la concesionaria no puede obtener rendimiento económico del contrato, por lo que este queda en pausa hasta que el aparcamiento vuelva a estar operativo.
El plazo de esa espera aún es una incógnita. El Consistorio está pendiente de recibir esta semana los informes derivados de los sondeos realizados en los últimos meses en todo el entorno del aparcamiento. Esos datos determinarán el alcance real de los daños y, por tanto, el tiempo que durarán las obras. En el escenario más optimista, los trabajos concluirían la próxima primavera. En el más desfavorable, la reapertura no llegaría hasta principios de 2028.
El origen del problema se remonta a febrero, cuando se detectaron fisuras en una zona concreta de la cubierta superior del parking. Un análisis técnico confirmó daños localizados en el módulo central del forjado, lo que llevó a ordenar el apuntalamiento preventivo del espacio. Las obras de reparación del forjado superior arrancaron en mayo y concluyeron a principios de junio, pero durante su ejecución se descubrió que los nervios reparados tenían un déficit de armadura de cortante respecto al proyecto original. Eso explica la aparición de las patologías. El deterioro resultó ser más generalizado de lo esperado, lo que obligó a ampliar el cierre a todo el aparcamiento y a vallar la Plaza de Pombo para evitar accesos que pudieran agravar la situación estructural.
Las actuaciones necesarias van desde la reparación integral de la losa de cubierta hasta intervenciones más profundas que incluirían el refuerzo del forjado intermedio y de la losa de cimentación mediante anclajes.
El aparcamiento tenía tres tipos de usuarios: titulares de concesiones privadas de 50 años, abonados y clientes ocasionales. El Ayuntamiento ha priorizado a los primeros, quienes habían pagado una plaza hasta 2057, ofreciéndoles la rescisión del contrato y reubicación en otros aparcamientos de la ciudad.
La concesión original la firmó la empresa Cintra en 2007 por un período de 50 años. Dos años después, su fusión con Empark dejó a esta firma al frente de la gestión, una relación que ahora queda en suspenso a la espera de que Pombo pueda volver a recibir vehículos.
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